Dicen que detrás de un gran hombre siempre siempre se esconde una gran mujer, pero siempre he encontrado el dicho machista, puesto que ni todos los hombres son ineptos por sí mismos, ni todas las mujeres inteligentes necesitan a una figura masculina por delante. No obstante si estoy de acuerdo con que nuestra complejidad puede inspirar a un gran genio como lo es Coque Malla.
Tras la creación de algunas de las canciones que han hecho historia en nuestro país y ser el líder Los Ronaldos, una de las bandas más recordadas del rock español, en 2014 anunció su retirada para dedicarse a la familia. Sin embargo, la actualidad y lo que representa para la música se lo complican.
No solo porque Operación Triunfo revitalizó su “No puedo vivir sin ti” con la historia de amor entre Aitana y Cepeda, sino porque más recientemente, este año, la canción se ha vuelto a ver en twitter por otro motivo muy diferente, la polémica de su utilización en un mitin de VOX, a lo que el propio Coque Malla contestaba hilarante en sus redes sociales.
Salvo esto, ¿qué podría mantener a una estrella de la composición fuera de lo escenarios? Su nombre es Cayena, y es su hija nacida en 2012, la que sienta las bases de su retiro y también el hilo conductor del disco y el documental que se estrena después de 7 años: Mujeres de Coque Malla.
El cantante decidió grabar un disco recopilatorio de sus canciones acompañado de las voces femeninas que le han inspirado. Así, nos encontramos ante dos productos que ofrecen una mirada diferente sobre el cantante a través de su obsesión por las mujeres. Leonor Watling, Anni B. Sweet, Ángela Molina, Vilma, María Rodés, Alondra Bentley, Jeanette, Rebeca Jiménez, Laura Gómez Palma e incluso su madre, Amparo Valle, que protagoniza algunos de los momentos más sobrecogedores del documental y le regala al espectador una interpretación especial de La Carta. Se convierte a su vez en un homenaje a la actriz fallecida en 2016.
Watling le pregunta por qué y le da la clave para seguir. De paso, sienta las bases cinematográficas del producto, que nos habla de cómo el miedo lo cambia todo de sitio, de la complejidad de la mujer y su deseo de aceptación frente al organismo sencillo y muchas veces falto de los hombres. Un proyecto documental que no tiene nada, o que lo tiene todo, sobre el proceso de creación de dicho disco, y sobre las reflexiones a las que a lo largo de su vida ha llegado el cantante.
Laura nos marca el punto de giro de la historia con el primer conflicto. Las canciones que plantean ese conflicto en la historia de un artista y el cómo se relacionan éstas con las relaciones interpersonales. Una frase sentencia la enfermedad en la que puede caer uno movido por una relación tóxica cuando “eres capaz de quemar el edificio porque no te gustan las cortinas”.
Un viaje por la madurez del artista que está más cerca de ser un reportaje cinematográfico que de una película, cuyo hilo conductor lo dan las propias declaraciones y letras que Malla repasa a golpe de cuerda. Se suma a la lista de documentales que repasan las vidas de los artistas claves para la historia de nuestra música, como también aparecían por estas páginas, el de Camarón, flamenco y revolución o Si borrara el viento lo que yo canto.