Hoy os traemos una noticia que demuestra que dentro de poco ya es verano: Rick Astley anuncia el lanzamiento para el 20 de julio de su nuevo álbum, Beautiful Life, y además una nueva gira mundial, que incluye a España en su agenda: en Barcelona el 10 de octubre y en Madrid dos días después. Las entradas ya están a la venta, y si sucede como en su anterior gira, hay que darse prisa porque vuelan.

Una buena nueva que nos da la oportunidad de hablar de un artista que no necesita presentación, una de esas estrellas del pop de los 80 que todo el mundo conoce aunque sea de oídas. Pero que va, queridos amigos, la mayoría de la gente no tiene ni idea de quién es este señor. A ver si escuchando su nuevo disco empezamos a reconocer que el amigo Rick es mucho más que una vieja gloria. Es un músico con un talento innegable, a quien una broma estúpida (el famoso rickrolling) le ha dado la oportunidad de volver a la música por la puerta grande (aunque en realidad, nunca se fue…).

Never gonna give you up, music

Cuando con tan solo 19 años eres número uno en 25 países y vendes millones de discos es muy difícil que te tomen en serio. Rick Astley era batería de un grupo llamado FBI, pero un día le dio por cantar, con tan buena suerte que en ese garito estaban Scott, Aitken & Waterman, tres señores que tenían toda una factoría para hacer canciones dance de éxito,  y que fueron también los responsables de traer a nuestras vidas a Kilie Minogue, Bananarama o Jason Donovan. Te podían gustar o no, pero a principio de los ochenta  bailabas lo que ellos querían que bailaras. Ay, la era pre-reggetton….

Era 1987 cuando de repente apareció en escena un chico guapo, con cara de no haber roto un plato en su vida, con una voz profunda y bien afinada, y que nos hizo bailar a todos con su disco Whenever you need somebodyNever gonna give you up fue un bombazo, y convirtió a Rick en una estrella que en realidad no quería ser. Su segundo álbum no tuvo el éxito esperado, cosa que fue lo mejor que le pudo pasar, ya que se rompió la relación con Scott, Aitken & Waterman, y le dio la oportunidad de hacer lo que realmente quería: música.

Tres años después grabó Free, un álbum en el que descubrimos realmente cuál era su rollo: pop con toques soul, el R&B, e incluso el gospel. Cry for help, compuesta por él, nos daba ya indicios de que el guaperas era algo más.  Pero la música mainstream estaba cambiando, una época donde ya reinaba Nirvana y las voces como las de Rick no era lo que la gente joven buscaba.

En 1993 siguió explorando el soul y el R&B como base de su música con su siguiente disco, Body & Soul.  El single Hopelessly, tuvo un éxito moderado sólo en listas de UK, pero nos demostraba que Rick había crecido como artista. Tras el bajo impacto del disco, decide establecer el primer parón de su carrera que duró seis años, aunque sabemos que durante ese tiempo se dedica a producir a otros artistas, sobre todo en Alemania, de donde es su mujer. Incluso se atreve con BSO de películas (un corto de su mujer incluso es nominado al Oscar).

Llega 2001 y Rick nos vuelve a sorprender con Keep it turned on, un disco electrónico que nada tenía que ver con sus anteriores trabajos. No se editó en todo el mundo, y Spotify todavía no existía, así que muchos sólo pudimos disfrutar del single Sleeping gracias a Youtube, o viajar a Londres para comprar el disco. Tampoco nos importó 🙂

Curiosamente es en esta época cuando Rick empieza a hacer pequeñas giras en teatros con su grupo, principalmente en UK, con la que no solo tocaba sus temas soul y R&B, sino que hacía versiones de clásicos rock, gospel…, llenando cada una de las fechas. En estos conciertos descubrías a un artista que nada tenía que ver con la imagen que proyectaba en otras épocas. Eran conciertos muy divertidos, con un Rick guasón, que igual te cantaba un baladita, o se ponía al frente de la batería para versionar a AD/DC o Foo Fighters. Y siempre con ese chorro de voz impresionante.

RickRolling

Y llegó la bromita. La primera vez que se rickrolleó fue en mayo de 2007 en la web de videojuegos de 4chan. Recibías un supuesto link que te llevaba al trailer del videojuego Grand Theft Auto IV, aunque realmente te llevaba al videoclip de Never gonna give you up. Ésta fue una broma interna de 4chan , pero en 2008 de repente se popularizó gracias a varias compañías y sitios web, incluido YouTube y Google, que decidieron rickrollear todos sus videos destacados el día de las bromas anglosajón, su día de los santos inocentes, vamos. En abril de ese mismo año, una encuesta realizada por SurveyUSA estimó que por lo menos 18 millones de estadounidenses habían sido rickrolleados. Esta tontería se convirtió en todo un fenómeno de Internet, recibiendo cobertura incluso en los medios de comunicación.

El rickrolling generó millones de reproducciones del vídeo, y le consiguió al artista uno de los mayores reconocimientos dentro del mundo de la música, el premio a Mejor Artista de la Historia en los premios MTV Europe de 2008, gracias a la votación online en masa de miles de fans.

A diferencia de los protagonistas de tantos otros fenómenos virales, Rick Astley supo sacar provecho y  gestionar bien la fama que la bromita le había llevado. Como él mismo ha contado, aprovechó la oportunidad para viajar por todo el mundo, siempre acompañado de su familia, invitado en todo tipo de festivales, contratado incluso en bodas de lujo, y de paso ganarse un montón de dinero.

Gracias a todo esto, en 2012 pudimos verlo en Madrid después de casi 20 años en el YouFest, el llamado festival de la generación YouTube, donde incluso presentó una par de nuevas canciones, Ligth Out y Superman, pertenecientes a un disco que nunca vio la luz.

A partir de este fenómeno se puso de moda de nuevo rescatar a esas viejas glorias de los 80, y se organizaron cientos de festivales y conciertos por todo el mundo. De hecho, gente como Belinda Carlisle o Jason Donovan aprovecharon también la oportunidad para renacer con bastante éxito, aunque no tanto como el amigo Rick.

Una nueva oportunidad

Tras estas multitudinarias giras nostálgicas con otros compañeros de éxitos ochenteros, Rick lanzó un disco de versiones de canciones clásicas del pop, soul y R&B  llamado Portrait, donde derrochaba vozarrón y buen gusto (su versión de Close to you de The Carpenter es espectacular), un disco con el que tras más de 20 años volvía a las listas de éxito de UK, y que le animó a volver a meterse en el estudio y grabar un nuevo álbum.

Su álbum 50, publicado hace dos años, vendió más de 300.000 copias, llegando a ser uno de los álbumes más vendidos de 2016, consiguiendo además más de 20 millones de escuchas en todo el mundo en Spotify. Parece por tanto, que lo de vieja gloria va quedando atrás. Un disco que devolvió de nuevo a ese Rick de sonidos negros, que nos sorprendió componiendo, cantando  y tocando absolutamente todos los instrumentos, y que nos mostró una faceta mucho más espiritual que en otro trabajos. «Un disco de agradecimiento a todos los que llevan años escuchando mi música«, según sus propias palabras.

50 tiene más de 10 millones de escuchas en Gran Bretaña, 20 millones en todo el mundo, y sus singles tienen más de 12 millones de visualizaciones en YouTube. Como comentaba él mismo a la revista Enquire: «Katie Perry no tiene nada que temer, sigue siendo la reina, pero tampoco está mal lo mío, ¿no?«.

Beautiful Life

Este nuevo disco, Beautiful Life sigue el mismo camino, y cada una de las doce canciones han sido de nuevo compuestas, producidas , cantadas y tocadas por Rick.

Además, se agradece que un artista no se encasille, y sea capaz de mostrar en un disco toda la música que lleva dentro. Porque Rick Astley no se limita a explotar un género, sino que juega con toda aquello que le encanta: el gospel, el soul, el rock, la música disco… Su disco contiene hits de baile como Chic, temas más evocadores como Rise Up, pop pegadizo Try, y temas nostálgicos de su infancia como The Good Old Days. Temas que nos indican que su alma es negra, pero que también le gusta divertirse y divertir a los demás.

El álbum se editará con una portada icónica del fotógrafo británico Rankin, que sin duda refleja ese tono luminoso de su música, ese buen rollo de un tipo que es feliz haciendo canciones.  Su primer single Beautiful Life, es toda una declaración de intenciones.

Se agradece y mucho en esta época de canciones machistas, dramas insoportables, y protestas musicales continuas, que haya alguien que simplemente le cante a la vida y nos quiera hacer felices. Porque en Rick Astley, lo único negro es su voz.