Salif Keita nació en 1949 en una aldea a 40 kilómetros de Bamako -Malí. Descendiente directo del rey Sundiata Keita una mutación en sus genes provocó que su piel no tenga pigmentación. Salif Keita es albino en África.

Este hecho marcó para siempre su trayectoria vital. Desde el rechazo de su entorno, pasando por su huida de curanderos y chamanes que siguen proclamando la mala suerte incorporada en los albinos o su renuncia obligada a estudiar Magisterio por su dificultad visual.

A su albinismo se unió su procedencia «noble», esto tampoco le permitió convertirse en griot -cantar y contar la historia a través de su otra pasión: la música, actividad reservada para otras castas. Salif Keita no tuvo elección, escapó de la aldea y se marchó a Bamako en busca de su sueño aunque perseguido por todas sus pesadillas y amenazas.

Lo cierto es que su empeño, su exquisita voz -considerada la voz de oro de África, su pasión por la música y su carta de presentación basada en la alegría y la poderosa energía de su continente, le llevó primero a Francia y después a ser reconocido mundialmente como una de las de grandes voces de África. Ha cantado y tocado junto a Carlos Santana, Wayne Shorter, Grace Jones o Vernon Reid.

Salif Keita en concierto

Salif Keita en concierto

Naturalmente Salif Keita se ha convertido en uno de los iconos mundiales del albinismo y su afán, desde las letras de sus canciones hasta su activismo más comprometido, tiene que ver con este colectivo que a día de hoy sigue sufriendo las consecuencias de esta mutación genética -la más importante los numerosos casos de cáncer de piel- y las supersticiones por las que son discriminados, cruelmente mutilados o directamente asesinados. Esto sucede a día de hoy en muchos países del mundo y en África, concretamente, en 15.

A partir de una resolución de la ONU de 2013, se contempla y protege internacionalmente los derechos de las personas albinas y a partir de 2015 se estableció el 13 de junio, que hoy conmemoramos, como el Día Internacional de Sensibilización sobre el albinismo.

Antes de la resolución de la ONU, Salif Keita ya había creado su propia Fundación en favor de las personas albinas. Los objetivos de la Salif Keita Global Foundation, con sede en Estados Unidos y oficina en Malí, se basan en defender los derechos de los albinos, concienciar sobre las dificultades con que se encuentran y recaudar fondos para cuidados médicos básicos.

Moussolou de Salif Keita

Moussolou de Salif Keita

Salif Keita ha tenido diferentes parejas y de sus cinco hijos, sólo una hija es albina -atleta olímpica, por cierto en Juegos Paralímpicos.

Salif Keita ha realizado giras mundiales para sensibilizar sobre esta realidad y recaudar fondos para la fundación que preside. De nuevo el poder de la música llega donde cualquier otro discurso deja de oirse. Además ese empeño vital de Salif Keita de cantar con toda la alegría que lleva impregnada de su fantástico continente -bello en tantos aspectos y radicalmente cruel en otros- produce un contagio altamente recomendable. Como él comenta:

«Quiero que todo el mundo sienta las vibraciones positivas de África. Los medios de comunicación han estado tradicionalmente pintando una imagen de África que es demasiado negativa. Me gustaría ayudar a cambiar eso con mi música».