Seamos honestos, quien más quien menos a estas alturas de año estamos pensando a qué lugar del mundo volaríamos inmediatamente. Nuestra mente conecta con paisajes verdes, playas paradisíacas y, como mínimo, con piscinas cristalinas.

Si hoy su deseo puede definirse con colores y son el azul por su frescor, el tostado por lo que significa y el rojo por su pasión, Henry Rivers le sugeriría algo así:

playas, Henry Rivers. La hermosura de viajar para pintarlo.
Hawaii, no está mal…además, parece que dejaron de rugir sus volcanes…

Los elegantes carteles de Henry Rivers de aire retro y urbanita distan del día a día de su autor. Henry Rivers es británico y ha elegido vivir en la campiña francesa, en un pequeño pueblo cercano a Burdeos con su novia Grace. Vida rural para un artista loco por el arte digital, de hecho lleva a cabo clases magistrales para la revista Photoshop Creative.

Viajero compulsivo, encuentra en cada destino el punto de vista definitivo que marcará el carácter de su ilustración. Sus herramientas: rotulador, tinta, Photoshop e Illustrator.

El minimalismo y la limpieza de las ilustraciones de Henry Rivers tiene mucho que ver con su formación como arquitecto en Cambridge y su gusto por lo vintage quedó reflejado en su tesis sobre los rascacielos Art Decó de Nueva York. Por eso sus carteles lucen elegantes, magníficos, en ocasiones monumentales…aunque siempre con guiños suculentos de pequeños detalles que los vuelve cercanos, accesibles, divertidos.

Henry Rivers con su arte nos hace pensar que el mundo está ahí, a la vuelta de la esquina y que no nos va a resultar extraño, inaccesible, sino familiar y bello. Vamos a hacerle caso y viajemos por las ciudades del mundo. Y si la situación no acompaña, podemos contemplar su trabajo y soñar con el viaje. Si quiere que uno de sus espléndidos trabajos luzca en su casa, también es posible, su arte está a la venta.

Henry Rivers
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