Se define a sí misma como fotógrafa, bicho de campo y rata de biblioteca, pero el arte que domina Samantha Herrera (@samantha_rra) es el de mirar de otra manera. Es lo que hace en sus colecciones fotográficas. La última, «Mujeres», plantea una reinterpretación de los algunas figuras femeninas célebres en la historia del arte pero eliminando el canon de belleza clásico establecido.

Charlamos con esta artista y nos desvela que la primera cámara que le robó a su padre para experimentar estaba rota y que su amuleto de la suerte es la catedral de Toledo, la que retrató para la colección «Con nocturnidad y alevosía«. Miren con objetivo esta entrevista.

¿De dónde surge «Mujeres»?

La idea surgió por el tema de los cánones que a lo largo de la historia los hemos tenido impuestos. Lo que yo quería mostrar era una mujer real en cualquier ámbito de su vida o de su momento. Madres, mujeres trabajadoras, personas mayores que todavía no he tenido tiempo de trabajar con ellas pero lo tengo en mente.

Mi idea era volver a reivindicar el papel de la mujer, pero esta vez sin que tuviese tanto protagonismo ni el atrezzo,ni todo lo que hubiese alrededor de la imagen, sino sobre la persona.

¿Qué detalles y matices se pueden destacar en una fotografía sin atrezzo? 

Depende de la persona. Antes de realizar la fotografía hablo con las chicas, también ellas participan a la hora de seleccionar quién quieren ser e intento sacar lo que ellas también quieran transmitirme.

Samantha Herrera, Samantha Herrera: «En la fotografía me gusta dejar la estela de que hemos estado ahí»

Fotografía «La joven de la perla» de Samantha Herrera

En el caso de «La joven de la perla» si que es verdad que coincidió que era la mirada. Tanto en el cuadro como en los ojos que tenía la chica, que eran color azul.

Lo que pasa que tampoco le quise dar importancia al color de los ojos y por eso también todas las imágenes son en blanco y negro.

No quiero darle importancia al color porque eso va a ser restarle de nuevo importancia a la persona que está en la imagen.

¿Una fotografía que te llame especialmente la atención? ¿Que recuerdes para inspirarte?

La última que he hecho que ha Sofonisba, porque me estaba costando encontrar y documentarme sobre mujeres artistas. Mujeres pintoras. Porque como sus obras a lo largo de la historia siempre se han atribuido o a sus parejas, o a los talleres donde aprendían…

Samantha Herrera, Samantha Herrera: «En la fotografía me gusta dejar la estela de que hemos estado ahí»

Fotografía «Sofonisba» de Samantha Herrera

Encontrar un cuadro que se sepa 100% que lo ha pintado una mujer era complicado. Entonces fue cuando leí sobre Sofonisba y encontré su retrato. Al realizar la fotografía yo creo que es de las que más se parecen a la imagen original.

De todas las fotografías que he hecho a lo largo de mi vida. «Cautiva«, que es la de la Catedral de Toledo. Porque para mí es mi amuleto de la suerte.

«Encontrar un cuadro que se sepa 100% que lo ha pintado una mujer era complicado»

Según apareció ella empezaron a salir exposiciones y empezó a ir todo un poco para adelante. Cuando me dí cuenta, el año pasado tuve tres exposiciones en cosa de tres meses. Desmontaba en un sitio y montaba en el otro y todo ha sido desde que la presenté por así decirlo.

La documentación para «Mujeres» tiene su complicación. No esta todo en Google…

No, no, he terminado leyéndome tratados feministas del siglo XV… Lo bueno es que he encontrado una cantidad magnífica de libros y de autoras que no conocía y una a otra he ido enlazando para encontrar a otra y la verdad es que una vez encuentras de dónde tirar del hilo, la verdad es que fue bastante fácil seguir encontrando todo lo demás.

¿Cuál fue tu primer contacto con la fotografía?

Desde pequeña, porque mi padre era aficionado a la fotografía, mi madre también. Mi casa estaba llena de cámaras y mi primer contacto fue con el analógico.

Le robaba una cámara a mi padre que además estaba rota (risas) atascada en 125. Me apunté a un curso para aprender a revelar y… prueba-error.

Presentas en Cohete Toledo 2019, festival que convierte diferentes espacios urbanos toledanos en escaparates de arte contemporáneo. ¿Cómo llegas a este festival?

No es fácil. Tienes que presentar tu proyecto y pasar por un jurado, dependiendo de cada organización, lo hacen de una manera. Y esperar que te llamen. Intentarlo y llamar a todas las puertas y en alguna te abrirán.

“Con nocturnidad y alevosía”, un recorrido en blanco y negro por perspectivas desconocidas de ciudades.

Sí, la exposición más grande también fue en Toledo que me cogieron en el Círculo de Arte.

Son doce meses y cogen un autor por cada mes. Y yo ahí sí que es verdad que presenté la convocatoria sin ningún tipo de esperanza. Esa fue la mayor sorpresa que me he llevado, las otras si, te alegra y no te lo esperas pero esa para mí fue espectacular. Decir: «con toda la gente que hay aquí y me han cogido».

¿Discutes a menudo con amigos sobre si la fotografía se considera arte? 

Por suerte no. Porque al revés, lo consideran en el tono despectivo que le dan ellos al arte, es un hobby para ellos.

No consideran que puede llegar a ser un trabajo, ni que tú puedas cobrar por él. Ni siquiera se plantean que tu te hayas podido formar o hayas podido pagar por saber lo que estás haciendo. Para ellos es una cámara que te has comprado y que prácticamente va sola. La gente realmente se piensa que depende de la cámara que tienes.

¿Cómo preparas cada proyecto?

Ahora mismo las dos han salido de mí misma. De fases que he pasado. Por ejemplo con «nocturnidad y alevosía» pasé una etapa muy mala.

Prácticamente como en todas las imágenes, yo vivía en la sombra, vivía de noche, siempre vestida de negro, no quería que nadie me viese… y en este caso con el proyecto «Mujeres» quería también darme el empujón a mí misma. Demostrarme que yo también puedo ponerme una falda, un pantalón corto y que no se me tiene por qué juzgar.

Es verdad que en tus fotografías suele haber un componente arquitectónico pero también algo humano ¿es importante ese detalle o es casual?

Lo intento buscar y sino lo encuentro o si estoy un rato esperando y no consigo lo que quiero directamente tiro de algún amigo y coloco el modelo y digo «mira paséate por aquí, que me viene ahora mismo muy bien» (Risas).

Normalmente tengo la suerte de que siempre pillas a alguien caminando, que es lo ideal y le pillas siempre desprevenido pero si tengo que colocar a alguien ni lo dudo. Porque sí me gusta dejar la estela, o la presencia de que hemos estado ahí.

Para ver las fotografías de Samantha en directo, los próximos días, del 10 al 19 de mayo en Cohete Toledo 2019.