La opción de ser vegano trasciende ampliamente el mundo de la alimentación. No es vegano sólo quien no come ningún tipo de producto animal, incluido el huevo o la leche. Es vegano el que, además de evitar esos alimentos, no utiliza ningún derivado animal a la hora de vestir, calzar, incluso desarrollar su profesión que bien pudiera ser, como ejemplo, pintor.

Pero , ¿qué ocurre si los pinceles óptimos son los fabricados con pelo de animal, si la pasta para preparar un lienzo se elabora con cola de conejo o los pigmentos contienen extracto de hueso?… el pintor vegano se encuentra en un verdadero aprieto…

Principales materiales necesarios:

Si nos ponemos en su piel, repasemos los principales materiales necesarios para llevar a cabo su obra de arte y las contradicciones a las que se enfrenta:

El soporte.

Si bien no hay problema con el muro, la madera o el papel, el pergamino, por ejemplo, ya supone un freno a los requerimientos artísticos del profesional vegano en cuestión. Felizmente este soporte, compuesto por piel de animal, fue característico como sabemos de épocas antiguas, no tanto de las actuales. Peor lo tendría quien apostara por pintar sobre seda. El delicado acabado de este tipo de arte tendría que desecharse como idea ya que un artista vegano no podría admitir un material producido por los laboriosos gusanos. En este apartado serían los antiguos egipcios y orientales veganos los más afectados.

En cuanto al soporte debemos tener en cuenta que, en ocasiones, es su preparación la que puede generar la controversia para el vegano. En el caso del tan demandado lienzo para un artista, es imprescindible impregnarlo de una capa que evite que el soporte absorba la pintura y ésta se prepara tradicionalmente con un ingrediente fundamental: colágeno, proveniente habitualmente de peces y conejos por su gran flexibilidad… debemos decir que los artistas veganos amantes de este soporte pueden respirar tranquilos porque, gracias a los avances, las colas vinílicas llegaron para sustituir a estos componentes animales.

Los pigmentos.

Una parte importante de este ingrediente básico para llevar a cabo la labor pictórica que desemboca en color, proviene de minerales o plantas: blanco, índigo, gualda… por ejemplo. Pero ¿qué pasa con el púrpura, cuyo pigmento tiene origen en la baba de un caracol marino o con el carmín: sabían que proviene de una pequeña y rojísima cochinilla?. Por no hablar del negro, procedente de la combustión de huesos de animal…

Mal lo tuvieron durante la Prehistoria, la época del Imperio Bizantino o durante el Renacimiento, los pintores veganos que tanto utilizaron el negro, el púrpura y el carmín en épocas en que estos colores simbolizaban poder y fortuna. La buena noticia, para los pintores actuales con conciencia animalista, es que los pigmentos sintéticos pueden sustituir prácticamente cualquier pigmento conocido.

Las técnicas.

Muchas son las maneras de abordar una obra pictórica y no todas están exentas de ingredientes de origen animal. Uno de los casos más obvios es la técnica del temple al huevo. Cierto es que un pintor vegano puede prescindir de esta opción y decantarse por otras, pero el acabado de El nacimiento de Venus no hubiera sido el mismo si Botticelli hubiera sido vegano, porque se trata de una de las obras emblemáticas realizadas con esta técnica.

vegano, ¿Se puede ser vegano y pintor al mismo tiempo?
El nacimiento de Venus. Sandro Boticelli.

Si hablamos de acuarelas y óleo parece que nos relajamos ya que ambas técnicas, en sus elementos esenciales, utilizan derivados de plantas… pero hay que tener en cuenta que, en el caso de la acuarela sí tiran de sustancias que mejoran la calidad pictórica como por ejemplo emulsiones, que provienen de ganado vacuno –la hiel de buey.

Quizá sea la técnica al óleo la más vegana de las opciones. Con el aceite como aglutinante: ya sea de linaza, el más común, aunque también el aceite de nueces y, por otro lado la trementina, procedente de la resina de algunos árboles, como disolvente, no hay motivo alguno para que el pintor vegano caiga en contradicción.

Más peligro hay en el acabado en barniz. Aunque la resina, como componente básico, proviene del mundo vegetal o es sintética, el artista vegano debe renunciar a una de las más utilizadas: la goma laca. Ésta la producen en gran cantidad unos determinados insectos. Así, si el vegano no toma la miel procedente de las abejas, tampoco debe utilizar la goma laca que también es elaborada por el mundo animal…

Los pinceles.

Tradicionalmente procedentes de diferentes pelo de animal, dependiendo del acabado que se busque, el pintor vegano tenía difícil encontrar un pincel cuyo pelo no fuera de buey, cerdo, incluso ardillas. Por no hablar del más apreciado entre los artistas, el de comadreja siberiana, ideal para acuarela, que a día de hoy se ha prohibido para proteger al animal. Sin embargo el pintor vegano puede respirar tranquilo, el nylon o el poliéster llegaron para sustituir a estos pinceles poco respetuosos con el mundo animal.

Después de este repaso podemos decir que los pintores actuales, sean veganos o no, pueden llevar a cabo, sin problema, sus obras de arte sin utilizar materiales procedentes animales. Siempre encontrarán una opción sintética con acabados prácticamente iguales.

Así que la respuesta a la pregunta inicial es SÍ, se puede ser pintor y vegano sin entrar en conflictos morales. Peor lo tuvieron en épocas antiguas. Se sabe que Leonardo da Vinci era vegetariano, está claro que vegano no pudo ser.

Porque ustedes saben la diferencia entre una y otra opción, ¿verdad?. Si no es así un precioso documental se lo aclara en un periquete. Sigan este link…