Fotografía: ©Xavi Vilanova

El teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa estrena El grito, una obra basada en la lucha real de una mujer contra una injusticia. Escrita por Itziar Pascual y Amaranta Osorio, la obra narra el caso de una mujer que tuvo que defenderse en los tribunales de un error que marcó su maternidad y su vida. El montaje es una coproducción de Pilar de Yzaguirre, Ysarca, y el Fernán Gómez. CC de la Villa y estará en cartel hasta el 4 de abril.

Bajo la batuta de Adriana Roffi se encuentra un elenco poderoso, una de ellas es Ana Fernández, actriz por todas conocida, con la que tenemos el placer de hablar para Más de Cultura.

Tu personaje tiene muchos prismas interesantes, la maternidad, tener que ayudar a su hija en una situación tan complicada y la enfermedad. ¿Qué fue lo que más te llamó la atención?

Fundamentalmente me gustó lo que cuenta. El grito en la historia. Luego me fijé en Empar y fue muy curioso porque el proyecto me llega a través de Pilar Izaguirre, a través de Antonia San Juan, que le había hablado de mi. Leí el texto y me gustó mucho la historia, que se basara en un hecho real, este homenaje a las mujeres que luchan frente a la injusticia y la adversidad.

El personaje de Empar está lleno de luz, es una mujer que me gusta mucho interpretar cada noche. Es valiente y alegre. Para mi la inteligencia está de la mano del humor, me apetece siempre interpretar a un personaje así. En este caso ella también es una mujer que lucha contra la adversidad y decide sobre su propia vida en el momento en el que le viene esta enfermedad tan tremenda. Es una delicia meterme en su piel.

El grito parte de algo real, que se puede ver en las noticias. También partía de ahí Hable con ella ¿Son más interesantes para vosotras estas historias?

Yo creo que sí. Además, en este caso y en la de Almodóvar son historias que te invitan a la reflexión y te lanzan muchas preguntas. Eso es muy interesante en el arte siempre. Y luego está la responsabilidad, el punto de poesía, el que trascienda a otros temas.

No solamente estamos hablando de la lucha de ella, estamos hablando de maternidad, de la amistad, de la sororidad entre mujeres. Se hablan muchas cosas del amor malentendido u oscuro por el que pasa la protagonista. Se cuenta como es el arte, en pinceladas y abres mundos. Sobre todo, lanzas muchas preguntas y eso es muy interesante.

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Fotografía ©LEAFHOPPER-David Simón & Blanca Galindo. Ana Fernández en El grito. 

¿Normalmente te cuesta salir del personaje?

Es curioso porque el personaje ya está contigo en el momento en el que empiezas a ensayarlo. Primero desde la búsqueda. Yo además que soy muy de soñar con los sentidos, de ponerle un color, una textura de piel… me interesa.

En mi caso, con Empar era dar con su energía de madre. El espectador ve la energía y se establece la relación con la hija desde el primer momento. No se va a preocupar ni de la edad ni del paso del tiempo porque la va a ir acompañando entrando en el juego.

Creo que es la energía lo que hace que el espectador se crea en el lugar y el momento en el que está. La directora trabaja mucho a través de la energía que cada uno de nosotros estamos aportando al personaje. Da muchísima libertad y confía.

Además, es la primera vez que estoy con dos personajes. Con Empar y con Angustias (La Casa de Bernarda Alba). Salgo de los ensayos que son muy intensos y lo que sí que he notado es que tengo que limpiar. Cuando tienes ese compromiso de meterte en ese personaje sí que te acompaña.

Ahora mismo meterme en Empar es una alegría. Me meto en un ser alegre, porque en principio ella no sabe lo que le va a pasar, así que yo lo vivo desde ahí. De momento lo estoy llevando bien, espero que no se me ponga luego cara de Angustias.

Fuiste actriz revelación con Solas y desde entonces el cine español ha cambiado mucho. Este año estamos viendo que muchas de las actrices nominadas a protagonistas se han saltado lo de “revelación” y compiten por su excelente trabajo. ¿Hay cada vez más historias para nosotras escritas por mujeres? 

Sí, si que las hay. Es importantísimo que las mujeres escriban y los personajes femeninos en cine siempre han funcionado. Hay grandísimas películas con protagonistas mujeres contando historias que nos competen a nosotras. Eso siempre interesa.

Y luego yo echo en falta en la ficción lo de la edad. Sigue habiendo esa barrera de franja de edad. Ves a actrices cada vez más jóvenes haciendo de madres. Además, algo que no consigo entender, y estoy completamente en contra, es que en el momento en el que en la ficción eres madre eres invisible, en teatro pasa menos, pero es como si te quitasen el cuerpo y la sexualidad.

En cualquier serie la madre es como el apoyo, sufridora, comprensiva, pero ¿Dónde está la mujer? No dejamos de ser mujeres nunca y el sexo lo tenemos hasta que nos morimos. Es algo que habría que empezar a cambiar.

100 metros cuadrados, por ejemplo, que parte de una obra de teatro de Juan Carlos Rubio, habla de la historia de dos mujeres maduras. Y es muy interesante lo que le pasa a esta mujer.

¿Son diferentes los procesos en teatro en comparación al resto de trabajos como actriz?

Muy distintos. Pero este año he podido trabajar en televisión y teatro y siempre he estado agradecida por poder trabajar en esto. Pero ahora siento que mi agradecimiento se multiplica y no dejo de pensar en los compañeros y compañeras que no pueden trabajar. Hay muchos compañeros que se han ido a vivir con sus padres. Es tremendo.

Y noto, por otro lado, cómo el público recibe el espectáculo también desde otro lugar. Realmente las funciones se convierten en un acto de ceremonia, como es el teatro. Tanto el espectador como me puedo sentir yo, nos sentimos agradecidos en estos momentos por estar subidos en un escenario, poder ir al teatro, sentarse en la butaca y que se abra el telón y les cuenten una historia que les haga estar en otro lugar por un momento. Está ocurriendo algo muy mágico, pero muy triste, porque se están cerrando muchas salas, compañías desapareciendo, giras que no se pueden dar… es una gran crisis, como la que estamos viviendo todos en este país.