Compraventa de recuerdos: “Carmen Muñoz o el rescate de una memoria”

1956. Navajas es un pueblo de Valencia donde Carmen Muñoz pasaba el verano de sus 34 años en compañía de sus hijos. La distancia con su marido, que se había quedado trabajando en la ciudad, le llevó a intercambiar una serie de cartas en las que se contaban las anécdotas de aquel verano del siglo XX. Tardes de cine, de feria, trabajo en la fábrica… Una colección de aproximadamente dos cartas al día donde la historia de amor entre un matrimonio vuelve a sorprenderles: “hoy me he pasado el día pensando en ti, mi vida. Faltan tres días cortos para que nos volvamos a ver, pero me van a parecer tres siglos”.

Postales de amor o cartas con membretes de hoteles de Nueva York o Chicago que encierran en papel y bolígrafo esta historia de amor y, de paso, la historia de España en aquellos años. ¿Quién se iba a imaginar que todos estos fragmentos de vida quedarían expuestos en un mercadillo callejero un siglo después? ¿Cuánto de triste es que en el vaciado de una casa, el portador de los enseres esté destinado a venderlo todo, incluyendo los recuerdos de otros?

Carmen Muñoz, estudiante de Bellas Artes y activista

Lo mismo debió pensar Cristina Correa, una de las guionistas que lleva 12 años inventando historias para programas como El hormiguero, que ese día se dio cuenta de que las mejores pueden aparecer donde uno menos se lo espera. Se las llevó todas, porque la idea de tener ese intercambio de vida en los años cincuenta expuesto al público le generó una especie de temor y llamó a su compañera Desirée Belmonte, especialista en teatro documental, para encontrar a esta misteriosa protagonista.

Después de entender que tras el vaciado de una vivienda, se vende todo, ambas creadoras intentaron desentrañar el misterio desde el origen, visitando para ello la localidad de Navajas. Entre esas visitas y a los lugares desde los cuales se emitían las cartas de Valencia, el retrato de Carmen Muñoz fue desdibujándose formando así una imagen más nítida de un personaje. Un ama de casa tradicional, estudiante de Bellas Artes, miembro de un colectivo de mujeres artistas llamado Grup Llum. Después de fallecer su marido, hoy, vive en una residencia para la tercera edad donde le han explicado que su historia será llevada a los escenarios de Valencia. En concreto, mañana 12 de mayo, la compañía Teatro de La Catrina presenta el montaje “Carmen Muñoz o el rescate de una memoria” en el Festival Cabanyal Íntim.

Curiosidad, mercadillo callejero y 20 euros en la cartera

60 cartas, un telegrama y varias fotografías que el teatro rescata del olvido, en un festival que, irónicamente a la manera de vender estos recuerdos, forma parte de un proyecto artístico que plantea la defensa del barrio marítimo de Valencia, amenazado en 2011 por un proyecto urbanístico contra  1.651 casas patrimonio.

Muchos de los montajes del festival, incluída la oda a Carmen Muñoz, serán realizados en viviendas  particulares, con aforos reducidos, aglutinando propuestas de teatro, danza, videoarte y poesía dramatizada.

Un descubrimiento, un viaje. 30 minutos que se han hecho posibles gracias a la curiosidad de alguien, un mercadillo callejero y 20 euros en la cartera. “Deme estas fotografías de aquí, que estoy pensando en hacer teatro”.

Me encargo de la distribución cinematográfica en Begin Again Films y de la comunicación en Arte GB. Estudié Periodismo porque quería algo que me permitiera aprender y compartir lo aprendido; y Comunicación Audiovisual porque el cine es una buena manera de ilustrar la vida. Hace unos años fundé el programa de radio sobre cine “16 Novenos” con el objetivo de unificar ambos campos. Leo mucho, escribo menos de lo que me gustaría y siempre estoy en búsqueda de nuevos retos. Necesito la creatividad casi tanto como un café por las mañanas y no concibo ni el trabajo sin esfuerzo, ni el lenguaje sin ironía.
By |2018-05-07T18:22:11+00:00 11 mayo, 2018|0 Comments

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