Con la llegada del calorcito sofocante de la capital, y la bajada de ventanillas global, es curioso observar que los grupos de la movida madrileña siguen más vivos que nunca en el interior de todo tipo de coches. Es lo que tiene ir en moto por la ciudad, que sin pretenderlo, en los semáforos te enteras de todo tipo de conversaciones gracias al manos libres, y sobre todo, aguantas la música ajena, que no siempre es la que más te gusta.

Afortunadamente estamos en Madrid, la ciudad por excelencia de los nostálgicos, y aunque sea imposible librarse de Rosalía o el trapero de turno, en la mayoría de los coches patrios la música que manda tiene más años que el Colacao. En concreto, últimamente no paro de escuchar música de la movida madrileña tras los cristales de mi casco, y no siempre el conductor que la disfruta es un cincuentón con pinta de conocer el Penta.

¿Pero qué es eso de la movida?

La movida madrileña fue la consecuencia del despertar artístico y social de una generación de adolescentes, jóvenes y algún que otro adulto hartos de aguantar la represión franquista. Nació en Madrid a mediados de los años setenta, aunque siendo justos, tiene antecedentes notables en la Barcelona del cine underground, o en la Galicia del rock más protestón.

Pocas veces en la historia reciente de España hemos asistido a un movimiento como este. Artistas, escritores, cineastas, intelectuales, y personajes de lo más variopinto se unen sin propósito, dando lugar a un fenómeno castizo y cosmopolita, que impregnó de libertad y nuevas voces todas las artes del momento. Amantes de Sara Montiel se mezclaban con incondicionales de Andy Warhol, mientras hablaban de una película de John Waters durante un concierto de rock muy glam. Muy loco todo, pero profundamente inspirador, con una fuerza creativa que todavía perdura.

Pero probablemente este movimiento no habría llegado tan lejos sin la ayuda de la televisión y los medios de comunicación, que le dieron espacio a todo este estallido creativo. Programas como La Bola de Cristal, o revistas como La luna, acercaron a todos los hogares españoles la movida madrileña. Nadie había visto nada parecido, pero tampoco nadie se escandalizó excesivamente. Eran tiempos sin twitter.

La música de la movida madrileña

Pero si algo es seña de identidad de este fenómeno es su música. Grupos como Burning, que por primera vez cantan rock en castellano, inician un movimiento que incluso atraen a grupos internacionales como Tequila, que se instalan en Madrid huyendo de sus propias dictaduras.

En este sentido, durante la movida buena parte de los músicos estaban ligados a otras disciplinas artísticas. Kaka de Luxe contaba entonces con nada menos que Almodóvar, nuestro director más internacional, quien por aquellos entonces estrenó su primera película Pepi, Lucy y Bom y otras chicas del montón. ¿Y quién se estrenó a sus 15 añitos como actriz en la película? Nada menos que la Alaska “pre Mario Vaquerizo”, quien formó junto a Nacho Canut y Carlos Berlanga el grupo Alaska y lo Pegamoides tras la disolución de Kaka de Luxe. Todo quedaba entre amigos.

Y mientras muchos artistas entraban y salían de infinidad de grupos, otros iban consolidando su carrera y aumentando su número de seguidores, no sólo en Madrid, sino en toda España: Radio Futura, Gabinete Caligari, Aviador Dro, Parálisis Permanente, Nacha Pop, Los Secretos…, la lista es interminable.

El movimiento iniciado con la movida madrileña no para, y se extiende al resto de España, situando Madrid como una de las ciudades referencia en todo el mundo. Desgraciadamente, con la llegada de los años 90, y sobre todo con la llegada de la derecha al poder de nuevo, la movida es denostada culturalmente, llegando incluso a negar su existencia a pesar de que Almodóvar hasta gana un Oscar. Qué cosas. Menos mal que con el nuevo siglo, los que entonces éramos adolescente e incluso niños, comenzamos a revisar el fenómeno en libros, documentales y discos recopilatorios de la música de la movida madrileña. Con el 2000 llegó la nostalgia, y está claro que ha llegado para quedarse.

¿Qué grupos de la movida madrileña están en tu coche?

Es inútil negarlo, tienes al menos cinco o seis canciones en tu Spotify de las 10 que te vamos a proponer de las más importantes de la música de la movida madrileña. Y si tienes más de cuarenta y te va el matrimonio, todas sonaron en tu boda. No te apures, no es que te hagas mayor, es que son canciones muy buenas, hasta tus hijos y sobrinos las llevan en sus listas aunque no te lo digan. Además, en breve estamos celebrando el Orgullo Gay, y prácticamente todas estas canciones sonarán sin parar. Así que venga, pon de tu parte, arranca el coche, sube el volumen y no pares de cantar.

1. Nacha Pop. La chica de ayer (1980). Antonio Vega escribió esta canción, ya convertida en himno de varias generaciones, mientras hacía el servicio militar obligatorio. Ahora algunos iluminados dicen ahora que es un plagio. Ni caso, es una joya muy muy original.

2. Burning. Qué hace una chica como tú (1978). Eran unos modernos cuando no había modernos, pero al final, como todos, perseguían a una mujer. Gran canción que abre la película de Fernando Colomo ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste? con Carmen Maura como protagonista. Casi nada.

3. Radio Futura. Enamorado de la moda juvenil (1980). Amor a la moda. Imposible cantar el estribillo aunque odies ir de compras. Un must que no pasa de moda.

4. Los Secretos. Déjame (1980). Otro de los himnos de la movida madrileña, pero con mala leche. Si te dejan, que sea mejor con una canción como esta.

5. Alaska y los Pegamoides. Horror en el hipermercado (1980). Una de las canciones más divertidas del universo Alaska, sin mensaje, pero a veces no hace falta.

6. Siniestro Total. Bailaré sobre tu tumba (1985). Es la típica canción que cuando la escuchas piensas en alguien. No decimos que sea algo bueno, pero pasa.

7. Zombies – Groenlandia (1980). Cuando leemos que la canción fue escrita por Bernardo Bonezzi cuando tan solo contaba trece años de edad, nos damos cuenta de cuánto tiempo perdíamos en el tetris. Un himno surrealista que seguirá sonando.

8. Mecano. Hoy no me puedo levantar (1981). Pues parece ser que Nacho Cano se pilló la del quince y al levantarse se le ocurrió esta letra. Vendieron 35.000 copias de este primer sencillo.

9. Duncan Dhu. Cien Gaviotas (1986). Dos vascos mezclando country y rockabilly. Genialidad.

10. Gabinete Galigari. Al calor del amor en un bar (1986). Un pasodoble estrenado en un programa matinal ¿infantil?como era La bola de Cristal. Fue número uno durante semanas.