Fotografía: Álvaro Valdecantos @alvarovaldecantos

El descubrimiento de hoy se podría catalogar junto a la experimentación musical. Sin embargo, para una titulada en Sonología que domina a la perfección los sonidos y la música, experimentar pasa a ser crear. Yamila es compositora, artista sonora, performer y aunque se encuentra a caballo entre España y Bélgica, sus estudios los firma el prestigioso Conservatorio Real de la Haya en Holanda.

Allí, en Holanda, fíjense ustedes, donde todo parece más frío, son mucho más abiertos con el arte y los nuevos creadores. Para leerla, unas preguntas bastan para darse cuenta de lo especial de la artista. Para escucharla, mañana viernes 1 de febrero en el centro Conde Duque estrena su disco debut [amazon_textlink asin=’B07MLS1FYR’ text=’Iras Fajro‘ template=’ProductLink’ store=’masdecultura-21′ marketplace=’ES’ link_id=’539abd9d-f76c-42e9-b367-fa36f1ee5662′] (Forbidden Colours, 2019), una propuesta audiovisual expansiva e inmersiva con resonancias oníricas que no dejará a nadie indiferente.

¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con la música?

Aprendí a cantar antes de saber hablar, mi padre era profesor de guitarra y lo que hacía con él era cantar. Mis primeras palabras fueron la letra de una canción.

Tu sonido se basa en la experimentación Sonora ¿Cómo preparas los sonidos que vas a elegir en cada tema?

Hay sonidos que encuentro en mi entorno y los grabo, hay veces en las que quiero un sonido que sea más aséptico, como si le hubiese despojado a algo de su sonido, dejo el sonido solo, limpio, sin que sea parte de un contexto.

Para esto es importante grabar con calidad y luego ecualizar y limpiar bien todo.

«mis primeras palabras fueron la letra de una canción»

Otras veces me interesa que el sonido que está grabado forme parte del contexto en el que ha sido hallado. También trabajo mucho con sintetizadores, analógicos y digitales.

En su momento trabajé con algoritmos, para generar un material que fuese hasta sorpresivo para mí misma. Trabajo con mi propia voz, modificándola desde mi cuerpo mismo y también con efectos, y luego el violonchelo siempre me ronda, claro.

Háblanos del nuevo disco, ¿Qué has preparado para sorprender con Iras Fajro?

La idea no ha sido la de sorprender, es un álbum debut. Aunque llevo muchos años haciendo música, especialmente para danza, creo que ha sido la primera vez en la que he firmado un trabajo sola.

Por eso, lo que más quería era ser honesta. Me costó mucho entender lo que otros artistas querían decir cuando hablaban de honestidad en la música. Haciendo este álbum lo he entendido, quizás a mi manera, pero era una palabra que me rondaba mucho.

Ahora que estoy preparando el segundo me rondan otras claro. Creo que Iras Fajro es como tirarse a la piscina. Ha sido un proceso muy íntimo y muy hermoso.

Además de disco, presentas una propuesta audiovisual como performance.

Sí, los visuales son del brasileño Gabriel Fuks, es un artista, que siempre me fascinó y cuando tuve la oportunidad de trabajar con él, no lo dudé ni un momento. Creo que hemos conseguido crear un universo juntos.

Aunque dominas el violonchelo y te apasionan los instrumentos tradicionales ¿Con qué instrumentos o elementos compones?

La idea de instrumento es muy amplia para mí. Yo no pienso solo en sonidos, pienso también mucho en melodías, y ritmos, pero intento que parámetros que tradicionalmente han estado más apartados, o han sido menos pensados, cobren importancia.

«cuando pienso en un instrumento, pienso en la connotación de su sonido»

Se podría decir que el sonido es uno de ellos. De las dinámicas no hablo, porque hoy en día por los estándares de producción las tenemos abandonadísimas, quizás algún día las podremos retomar.

Entonces cuando pienso en un instrumento, pienso en la connotación de su sonido. Un instrumento pueden ser dos piedras chocándose, alguien dando palmas, creo que lo interesante es eso, ampliar el concepto de instrumento.

Países Bajos. ¿Cuándo decidirte ir para allá? ¿Es muy diferente la cultura musical allí?

Donde vivo, nunca está claro. Ahora mismo estoy entre España y Bélgica, pero estudié en Holanda, en el Conservatorio Real de la Haya.

La educación musical en Holanda es muy diferente que en España, por eso me fui. La tradición, dentro de que estamos hablando de conservatorios, es menos pesada, son más flexibles a nuevas propuestas y valoran más el talento personal que los conocimientos previos.

Yo venía ya de haber estudiado música clásica en España, pero en mi clase había compañeros que no sabían nada ni de notas ni de tocar ningún instrumento, pero eran grandísimos compositores, con un oído finísimo.

Eso allí tenía un valor. Personalmente me parece absurdo que tengas que saber tocar el piano para ser compositor. Me parece una idea muy limitada de lo que es la música. Creo que en Holanda en este sentido son mucho más abiertos.

Dicen que la música electrónica no emociona como lo hace la clásica. En tu caso lo consigues. ¿Cuál es la clave?

¡Gracias! Yo no hablo ya de música electrónica, para mí ese concepto está desfasadísimo. Hoy en día casi toda la música es electrónica, aunque tengas una voz y una guitarra.

Estos sonidos pasan por procesos de mezcla y masterización que hacen que el sonido cambie, yo no creo que la palabra electrónica pueda definir ya nada. Hace unos años la gente decía “yo hago música con el ordenador”… Ahora te grabas una Suite de Bach y la pasas por el ordenador para ecualizar, mezclar, etc.

La máquina está siempre acechando, creo que ahora los retos son otros. Pero la emoción, no sé, creo que eso depende de cada uno, hay gente que se emociona con cosas muy frías. En mi caso, soy española y para los españoles la pasión es importante, sin eso no entendemos la emoción.

Pero algo muy contenido también puede ser muy dramático. Yo lo único que sé es que me emociono mucho cuando hago música, si alguien entrase en el estudio fliparía: lloro muchísimo y también bailo, me hago fiestas…No sé, es como un planeta aparte. Quizás eso se escucha en lo que hago.

Tienes un máster y una carrera en sonología. Para quien no lo conozca ¿qué tipo de cosas se aprenden en esta rama?

Estudiamos el sonido y cómo crear con el sonido. Hay una parte muy técnica, estudiamos física, matemáticas, acústica…

También estudiamos diferentes lenguajes de programación para trabajar con algoritmos. Luego hay otra parte que es más creativa de hacer piezas, otra más teórica, de historia de la música. Creo que es una carrera bonita.

Para el próximo evento te acompañas de la gallega BFlecha ¿de dónde surge esta colaboración?

A BFlecha aún no la conozco personalmente, he escuchado su música y me gusta, así que es un lujazo poder compartir escenario con ella.

¿Más de cultura y menos de qué?
Suelo pensar en positivo, pero ya que te pones… Menos de desigualdades sociales, menos pensamiento individual, menos machismo, menos contaminación, menos plásticos, menos aceleración, menos armas, menos multinacionales, menos estandarización, menos pobreza, menos aburrimiento y redes sociales, menos bancos…¡Podemos estar así hasta mañana!

 

Viernes 1 de febrero

BFLECHA + YAMILA

20:30h

Centro Cutural Conde Duque

Suena Conde Duque: la escucha activa

Link venta de entradas: https://www.condeduquemadrid.es/actividades/bflecha-yamila