Le intimida el mundo real y por eso cree que lo auténtico se esconde bajo capas de cultura normativa. Diego Catalán es uno de esos artistas que rezuma sensatez cuando habla y que busca en el arte una emoción que sea capaz de imponerse a la técnica.

Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, se ha formado en prestigiosas escuelas de arte de todo el mundo. En sus diseños se atreve con sátiras a Donald Trump y también tiene su propia opinión sobre el postureo. Arte, crítica y realismo en Más de Cultura.

Dibujante, pintor y profesor de anatomía artística ¿Qué faceta te define más?

Todas me definen. Al artista le gustaría vivir de una manera y el profesor es el que llena la nevera; solo trato de que el mensaje de lo vital a lo alimenticio no se devalúe por el camino, no quiero que deje de importarme.

¿Cómo empieza todo esto? Cuándo dices: “a mí lo que me gusta es esto”.

Los recuerdos mas emocionantes de mi niñez son tumbado por el suelo leyendo álbumes ilustrados y cómics; creo que mi vida desde entonces ha consistido en un  desesperado intento por volver a esos momentos de felicidad pura pre-adulta.

Dibujar y pintar para mi es ingresar en un estado de trance donde no existen las letras del banco o las citas con el médico.

“El realismo vuelve el mensaje invariablemente incómodo para el espectador”

¿Qué estilos te gustan más?

Desde la pintura flamenca primitiva al cómic underground macarra y todo lo que hay en el medio. Soy realmente ecléctico .

A la hora de dibujar o pintar, sin embargo, me inclino por el realismo. No tanto por el estatus del que esta revestido por su dificultad sino porque precisamente ese estatus lo convierte en el lenguaje ideal para contar “otras historias”.

Es facilísimo subvertirlo y su lenguaje de carácter tan convencional refuerza la apropiación y vuelve el mensaje invariablemente incómodo para el espectador , casi sacrílego a un nivel inconsciente y lo convierte en una herramienta muy poderosa de comunicación.

¿Cuál es la clave para dominar el realismo?

Como cualquier otra cosa desearlo desesperadamente. Es el motor para que nada se interponga en tu camino.

¿Qué artistas son imprescindibles para ti?

, , , …hay demasiados.

De los anteriores, si tuvieras la oportunidad de hablar con alguno, ¿qué le dirías?

Soy proclive a la idealización y conocerlos sería desastroso con toda seguridad. Me conformaría con verlos en acción a través del ojo de la cerradura.

“El culto al cuerpo en redes sociales y su reducción a mercancía pone de relieve lo narcisista e imbécil que es la sociedad occidental contemporánea”

¿Hay teoría en el dibujo? 

Hay principios que rigen la forma en que vemos la realidad a través de nuestros ojos.

Representar de forma realista aquello que vemos implica ceñirse a esos principios de objetividad o de otro modo se destruye la ilusión de tridimensionalidad, de simulacro de la realidad.

Una vez asimilados esos principios, el artista puede jugar con ellos, distorsionarlos o ignorarlos por completo, ese sería el componente creativo del proceso.

Un experto en anatomía como tú. ¿Qué piensa del postureo en Instagram? ¿Nos estamos cargando la anatomía con tanto gimnasio?

La verdad es que hace un año que abrí mi cuenta de Instagram por motivos estrictamente profesionales y la razón de esta demora es que me intimida extraordinariamente el mundo real.

El culto al cuerpo no es ninguna novedad pero la forma que las redes sociales amplifican su creciente alienación y reducción a mercancía solo pone de relieve lo narcisista e imbécil que es la sociedad occidental contemporánea.

“Me interesa lo auténtico, y esto se esconde muchas veces bajo capas de cultura normativa”

Pero las Redes Sociales sí son un instrumento valioso para el arte hoy en día… ¿o no?

El Mundo del Arte, sensu stricto, no me interesa. Me interesa el mensaje del artista.

Aquellos que no encuentran difusión a través de los esclerotizados conductos tradicionales, tanto por falta de oportunidad como de interés, pueden hallar un receptor de forma mas directa a través de las redes, prescindiendo del agente interesado, llámalo galerista, comisario, editor… Es un Juan Palomo, sin el glamour pero mas democrático.

Nada que ver ese postureo, con la profundidad de tus retratos. ¿Qué pretendes transmitir con ellos?

Francamente nunca lo he pensado. No hay una intención expresa pero sí trato que filtren todo mi imaginario personal, que muchas veces me apabulla y oprime.

Supongo que me interesa lo auténtico, y esto se esconde muchas veces bajo capas de cultura normativa.

Por ejemplo, me llama mucho la atención el retrato de Trump.

Lo hice el verano pasado a cuenta de alguna de sus salidas de madre. Uno pierde la cuenta la verdad.

No estoy seguro de lo evidente que resulta porque quise ser sutil, pero la elección de colores no es accidental.

Si alejáramos un poco el encuadre de la cámara veríamos que viste el uniforme negro de las SS ante una banderola con la swastika. Se aprecia desenfocada la insignia de la calavera sobre su solapa.

Podría haber estado arengando a las masas en una cervecería de Munich en 1933. Pensar que este bufón duerme con el dedo sobre el botón rojo da escalofríos.

Has estudiado en academias muy importantes del mundo ¿alguna lección que recuerdes?

En las escuelas estadounidenses donde me formé aprendí sobre todo que el esfuerzo es el único camino, y que el camino dura lo que dura la vida. Como dice Segrelles, el gran ilustrador, “no elijas el camino fácil, porque terminaras  cruzándote  con quien no lo hizo”.

“La labor del artista es trascender el mero reto técnico y aspirar a comunicar algo humano”

 ¿Alguna crítica que te haya hecho reflexionar?

Una vez hace 15 años, uno de mis  profesores de pintura, Harvey Dinnerstein, un viejo judío de Brooklyn que hablaba con acertijos como la Esfinge, se acercó a mi cuadro y señalando un reflejo que había pintado sobre la cazadora de cuero del modelo sentenció: “esto deberías pintarlo mas como Velázquez y menos como Sorolla”. Y todavía estoy pensando.

Hablábamos en la revista con Jaime Sanjuán sobre sus diseños con el iPad, el futuro de la pintura va por lo digital ¿o no necesariamente?

No lo creo. El desarrollo de los medios digitales hace posible emular los medios tradicionales pero no dejan de ser herramientas; no pueden enseñarte a dibujar o pintar y no hacen el trabajo por ti.

Aceleran enormemente el proceso y eso ha transformado el mundo de la ilustración profesional al punto que ha hecho inviable económicamente en la mayoría de los casos el empleo de técnicas convencionales porque no se ajustan a los deadlines de entrega de la industria que reduce costes de producción gracias a estas mismas herramientas.

Creo que deberíamos reflexionar sobre la forma en que afecta a la calidad del producto por que no existen los atajos.

En cualquier caso, creo que la pintura tradicional tendrá siempre un hueco, así sea por snobismo, nostalgia o estrictamente en el campo académico.

El libro de papel o el revival del vinilo en pleno siglo XXI son una prueba de ello.

¿El arte debería ser discutible

Creo fanáticamente en la libertad de expresión tanto por parte del emisor como del receptor.

Para ti, ¿que tiene que tener una obra para considerarla obra de arte?

Necesito que me emocione. Lamentablemente en el mundo del Realismo la técnica ocupa un espacio desproporcionado y eso distorsiona el mensaje y lo desvirtúa gravemente.

La convención hace que una pieza nos sobrecoja por el solo hecho de “parecer real” y aunque responde a un sentimiento atávico profundamente engranado en nuestro inconsciente ,creo que la labor del artista es trascender el mero reto técnico de crear una ilusión y aspirar a comunicar algo humano, de lo contrario hablamos de fuegos de artificio o mera prestidigitación.

¿Coincide tu parte del cuerpo preferida con la que más te gusta dibujar?

Mi parte del cuerpo favorita es probablemente el hueso pélvico.

Es extraordinariamente complejo en su diseño. Sus caprichosas formas, producto de las mutaciones aleatorias en un entorno de exigencia máxima de selección natural, deriva en una morfología casi alienígena, de arte moderno, pero hiperfuncional.

Lo que mas disfruto dibujar sin embargo es el retrato. Que unas cuantas marcas bien colocadas sobre un papel puedan provocar emociones tan profundas no me deja de sorprender.

Dedicarse al arte ¿sueño o realidad?

Es posible si estas dispuesto a hacer el esfuerzo necesario.

Si no hubieses sido artista ¿a qué te habrías dedicado?

Habría sido arqueólogo pulp o maquillador de efectos especiales en los años 30 (Risas).

Nuestra revista se llama Más de Cultura. ¿Más de cultura y menos de qué?

Menos cretinismo por favor.