Fotografía: Torres Ibarzo

Valeria Vegas es difícil de describir. Articulista, escritora, comunicadora audiovisual, directora de documentales, amante y defensora de la cultura pop. No recuerdo cuando escuché su nombre por primera vez, pero sí sé el día en que me convertí en fan. Ese día ella colgó en su Instagram un vídeo de la película «El extraño viaje», donde dicen eso de «¿Y a esto le llaman La Parisien?». Y a partir de ese momento, no puedo dejar de recomendar su trabajo. Así que aprovechando el estreno de la serie de Veneno, la serie de Javier Calvo y Javier Ambrossi basada en el libro de Valeria Vegas titulado ¡Digo! Ni puta ni santa. Las memorias de La Veneno hablamos con Valeria de memoria, cultura y representación. Vale, y también de frivolidad.

Queremos empezar preguntando por algo sencillo, pero que creo que es importante, ¿cómo estás?

Estoy bien en cuanto a la salud, y como creo que eso es lo más importante, más allá de eso, no voy a quejarme. También es verdad que se ha juntado una semana especial, con el tema del estreno de la serie Veneno. Es una sensación rara, porque estamos en un momento difícil y a la vez, he tenido una semana de alegría. Estoy como al 50% de algo que te alegras, pero no sabes si lo puedes disfrutar del todo.

Articulista, escritora, comunicadora audiovisual, directora de documentales, propietaria de uno de los Instagrams más originales de España… ¿Cómo te defines a ti misma?

Dicho todo eso, parece que sea polifacética, pero soy polifacética porque soy petarda en el sentido más bonito de la palabra, es decir, frívola. Y entonces cuando eres frívola te permites muchas cosas o realizar muchas inquietudes. No me defino nunca artista, a veces me lo dicen, que tanta actividad confunde, pero jamás cantaría, canto muy mal, bailo muy mal, soy arrítmica. No me considero buena actriz, siempre que me han pedido hacer un cameo o alguna cosa muy concreta, me gusta, pero luego lo paso mal. Entonces, encajaría en la definición de comunicadora sea escribiendo, dirigiendo un documental como el de Manolita Chen y que el Instagram os guste pues también me agrada mucho, ya que es una oda a la cultura pop.

Valeria Vegas: «mi proceso de trabajo que lo mueve la curiosidad»

A través de tus trabajos, documentas y das voz a aquellas historias que han sido silenciadas a lo largo del tiempo. ¿Cómo es tu proceso de trabajo?

Es un proceso de trabajo que lo mueve la curiosidad. Creo que la curiosidad tiene que ser siempre esa motivación del periodista, porque hace que el trabajo sea más llevadero. Hay veces que es muy fácil, como en el caso del documental de Manolita Chen, al estar ella viva, entrevistarla sucesivas veces antes de rodar, recopilar artículos, hace que dentro de es un trabajo de mucho tiempo sea más fácil de organizar. En el caso del libro Vestidas de azul, que parte del documental de Antonio Jiménez Rico, llamado Vestida de azul, en singular, pues ahí tuve hasta que recurrir a la ayuda de la policía para que me pudieran pasar las defunciones, fechas concretas, que había ahí un maremágnum de confusión y de falta de información que conseguí esclarecer. Pero vamos, es algo que hago y mientras lo estoy haciendo casi de manera detectivesca, lo disfruto mucho.

Tu documental Manolita, La Chen de Arcos, fue galardonado con el premio a mejor documental español en el LesGaiCineMad. ¿Qué significó este premio para ti?

Para mí, el premio de LesGaiCineMad, lo que significó fue poder decírselo a Manolita, que fue lo más grato. Al final es la protagonista y ella sabía que yo valoraba su historia y quería rescatarla, pero que un jurado de un festival también opine lo mismo, pues no solo me reafirma a mí, sino que también le reafirma a ella. Entonces lo que más me gustó fue que esa misma noche o al día siguiente, poder comunicárselo a ella y decirle que el documental había ganado. Ella se sintió muy contenta. Y más allá de eso, el reconocimiento que supuso, me alegra, pero la gran alegría que yo sentí era poder decirle a ella “no has perdido el tiempo contándome tu vida”.

Tras probar con el documental, ¿te atreverías a dar el salto a la ficción audiovisual?

Pues es algo que me encantaría, primero porque ideas no me faltan. Lo que me faltan es la técnica, la cual la tenía cuando me licencié y la fui perdiendo. De hecho, siempre digo que, si de algo soy frustrada, es de ser una directora frustrada. Porque en seguida empecé a escribir y fui dejando esa faceta. No es que el documental sea más fácil, porque quizá en muchos aspectos, sí. Pero sí que es verdad que te permite jugar a unos planos más limitados, a unos recursos más concretos… pero a nivel de escritura, la ficción me tira mucho.

Veneno es la serie de Javier Ambrossi y Javier Calvo que se estrena este mes de marzo y que está basada en tu libro “Ni puta, ni santa. Las memorias de La Veneno”. ¿Cómo surge este proyecto?

El proyecto surge sobre el verano del 2018, donde se ponen en contacto conmigo. La idea inicial que ellos querían era hacer una película. Vieron que había tal cantidad de historias, no solo las que se plasman en el libro, sino otras que se habían quedado fuera del libro, que al final optaron por hacer una serie. Y a partir de ahí, el proceso creativo de sentarse a trabajar semana tras semana, comenzó en mayo de 2019.

 


 Tráiler de Veneno, serie basada en el libro de Valeria Vegas “Ni puta, ni santa. Las memorias de La Veneno”

«Cuando un actor hace de mujer trans, el público está percibiendo que una mujer trans es un hombre con peluca»

La representación trans en el audiovisual ha sido nula o negativa a lo largo de los años. Ahora parece que estamos aprendiendo y poniendo en valor la necesidad de referentes y de que se ocupen espacios reales. ¿Existe algún caso que tú te hayas echado las manos a la cabeza por la elección del casting?

Muchísimas veces me he llevado las manos a la cabeza, no tanto por la elección de casting, porque yo entiendo que, lo que se ha hecho en el casting de Veneno, es un casting exhaustivo en el que se da oportunidad a tantas mujeres trans, pues es algo insólito y que requiere mucho trabajo, cosa que no tiene por qué dejar de hacerse y que tomen ejemplo. Me he llevado las manos a la cabeza generalmente cuando veo que ese personaje trans está, en el caso de una mujer trans, interpretado por un hombre. Que no es culpa del actor nunca, siempre hay que culpar al productor o al director. El problema de esto es que el público está percibiendo que una mujer trans es un hombre con peluca. Yo en cambio no me escandalizo cuando lo hace una mujer CIS. Porque vale, no es una mujer trans, es una mujer CIS, que durante mucho tiempo ha habido muchas actrices que lo han hecho estupendamente, como Carmen Maura, María Barranco o Victoria Abril, y ahí el público sí que percibe que una mujer trans es una mujer. Por poner un ejemplo, uno de los casos que me llevé las manos a la cabeza fue con una película de no hace muchos años con una película llamada “Fuga de cerebros” donde hacían mofa de un personaje trans. Pero unas burlas constantes de un nivel de hace cuarenta años. Y lo peor de todo es que era película juvenil, protagonizada por Mario Casas, que iba a llegar a mucha gente y que es muy triste que todavía se siga alimentando este tipo de burla.

Como decíamos al principio de esta charla, tu Instagram es una gran fuente de conocimiento y donde podemos encontrar verdaderas joyas fotográficas. ¿Cuándo decides utilizar esta red social casi como biblioteca histórica? ¿Cómo tienes organizado todo este material?

Comienzo usándola como biblioteca histórica porque no me nacía subir cosas mías. Yo como y ceno como cualquiera, pero no me nace hacer fotos a mi plato y subirlas, no me nace exhibirme de ese modo. Y entonces decidí que era gracioso dar la vuelta y utilizar estas fotografías que pertenecen a la hemeroteca personal que he ido almacenando con los años y que generalmente son fotos inéditas en la red. Creo que tiene más gracia dejar ahí constancia de algo que sino no estaría. Porque la prensa española ha hecho cientos de miles de fotografías que las perderemos porque no están escaneadas y no hay manera de llegar a ellas. Me parecía que era una visión pop divertida, para dejar constancia de que los tiempos pasados a veces eran fuertes, modernos y transgresores.

Y sobre cómo lo tengo organizado todo este material, lo tengo organizado por publicaciones y ya de ahí cronológicamente. Es decir, el Interviú que comienza en el año 76, todo el Interviú, cuarenta años por delante, ordenado en estanterías. Interviú es lo que tengo más completo, toda la colección completa. El resto, está el Diez Minutos, el Semana, el Vanity Fair español, los TPs, el periódico El Caso, que me dio por coleccionar muchísimos… Y esto está más incompleto, pero también lo tengo ordenado.

 

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Isabel se lava las manos y se queda en casa 🌟

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Una muestra del Instagram de Valeria Vegas. 

¿Qué consejo le darías a tu yo de hace 20 años?   

Le hubiera dado el consejo de que tenga muy claro que lo que nos hace diferentes es lo que nos hace más fuertes.

Y una vez que hablamos del pasado, ahora nos vamos al futuro (post pandemia, claro), ¿qué planes hay en el horizonte? 

Para el futuro, antes de que acabe el año, en los últimos meses, a no ser que haya cambios bruscos, me he comprometido a publicar otro libro en el que estoy en ese proceso de documentación. Y espero que en el próximo cuatrimestre estar en el proceso de escritura.

¿Nos podrías recomendar el último libro, canción, película, obra de teatro, o cualquier expresión artística que te haya emocionado?

El último libro que me ha emocionado no es reciente, tiene ya unos años y se está reivindicando desde hace un tiempo, es Manual para mujeres de la limpieza, de Lucía Berlín. Que siempre estaré agradecida a la persona que me lo recomendó, porque es un libro que no es solo las historias que cuenta, sino cómo lo cuenta.

Una canción, El temblor de Monterrosa.

Una película, Judy, el biopic de Judy Garland, que protagoniza Reneé Zellweger. Que quizá lo mejor es la interpretación de ella, pero nos traslada un poco a recordarnos lo frágiles que eran aquellas estrellas del cine.

Y en cuanto a la obra de teatro, me emocionó mucho La Golondrina, interpretada por Carmen Maura que está magnífica.

Ahora que todos estamos en nuestras casas, estamos aprovechando para descubrir talentos, ¿podríais recomendarnos algún nombre al que seguirle la pista?

Un nombre al que seguirle la pista y que a mí siempre me saca una sonrisa con ese huracán de ironía y ese arte que tiene, que creo que todavía no hay descripción, es Samantha Hudson. Porque ella lucha por ser la anti-influencer, pero al final es una influencer. Lucha por ser la anti-referencia, pero es una referencia. Me encanta, y siempre me saca unas risas, que en estos momentos viene muy bien. A parte de que su talento también radica en la música y el performance.

Nuestra revista se llama Más de Cultura, por lo que nos gusta preguntar, Más de Cultura y ¿menos de…? 

Menos demagogia y actitudes retrógradas. Todo eso frena la cultura.

Muchas gracias Valeria Vegas por tu tiempo y por esta charla para Más de Cultura.

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