La lección Operación Triunfo: no te rías del raro de la clase, trabajarás para él

Es música acústica, un acorde menor.

Descanse en paz, música comercial. A la nueva generación de Operación Triunfo le gusta la música negra, el soul, el jazz y el indie. A la vista está si los tres finalistas han demostrado que son los géneros con los que más se identifican y si el ganador, Famous, que ya lo lleva en el DNI, se lleva el premio eligiendo el tema “And I am telling you I’m not going” de Jennifer Hudson.

Decía Bill Gates que lo mejor es “ser amable con los más aplicados de tu clase, porque es muy probable que acabes trabajando para uno de ellos”. Algo de eso pasa con Alfred García, que ya no es más Alfred de OT 2017.

El freak, el raro, el del trombón, el que no vocaliza, el que entiende de jazz, son todos adjetivos que durante su paso por el concurso, se escucharon hacia él. Este año, vuelve renovado a la Academia para dar un ejemplo. Disco propio, auto-producido, lección de vida para la nueva generación y, de paso, si uno visita las redes sociales encuentra la mejor campaña de marketing para el mejor disco debut que ha sacado un, también prejuicio, “triunfito”.

El catalán compuso el 80% de las canciones en el piano de Manu Guix, ante las cámaras y ante una audiencia superior a la de cualquier canal en prime time. Las testeó, las consultó y fue inteligente cuando decidió que formarían parte de su primer disco cuando el jurado le dijo que sería capaz de producir discos. De todo esto sale “1016“, que lleva la impronta de su número de casting y que es un homenaje a sí mismo y a los artistas que le han hecho ser. El arte final de la portada combina a sus dos grandes ídolos: Michael Jacksson con un homenaje a la foto le hizo Arno Bani en 1999 y el David Bowie de “Space Oddity”.

Uno de los discos más esperados por el poder que demostró el cantante sobre el escenario, dejando claro que no eran sus primeros conciertos. Él mismo lo repitió en alguna ocasión en su paso por el programa, que los verdaderos conciertos son aquellos a los que los familiares y amigos van por compromiso. Un genio con sombras que ha decidido irse de gira antes de sacar el disco. De nuevo, para testear inteligentemente las canciones entre los fans que todavía conserva del programa.

Plenamente consciente de que el efecto OT es efímero, con la gira previa a la salida de la segunda generación de concursantes, se asegura el triunfo y el interés por su disco en el ecosistema que más le gusta: los escenarios y festivales. Eso, junto el apoyo de sus múltiples caras conocidas de amigos, apoya a este disco cuando les pide que a través de Instagram anuncien las canciones.

Convertido en influencer automático desde su salida del concurso, no contento con eso se marca un disco con grandes colaboraciones como Love of LesbianCarlos Sadness o su compañera Amaia Romero con una canción que él mismo compuso para ella dentro de la Academia y en la que consigue que la de Navarra cante en catalán.

Una oda a sus cantantes, sus sonidos y sus acordes favoritos que revive el espíritu de lo indie, que recuerda a Vetusta Morla, Izal y los Pereza (a los cuales, junto a los Javis, también les hace un homenaje en “Madrid“). Es un disco homenaje, con sonidos brillantemente producidos, con letras interesantes y bien ejecutadas y con la prueba de que el inglés, el castellano y el catalán no tienen por qué reñir en la carrera de un artista.

Por cierto que a muchos les chocará escuchar a Amaia cantar en catalán pero mucho más escuchar a Santi Balmes en un brillante tema llamado “Let me go“. Un artista que ha demostrado que ante todo es narrador de historias que emocionan y que su instrumento, indiscutiblemente es la música. El freak de la clase dando una lección de constancia y, de paso, aportando luz a la música independiente que no riñe con los programas comerciales de la televisión si uno no quiere.

O como él mismo compuso para sus compañeros antes del final del concurso en “Por si te hace falta“, cuando “no queden más sueños por vender”, habrá algunos que les “compren el silencio”. Para eso, Alfred, que solo tiene 21 años, les ha “callado a canciones”. Y ahora, le siguen las luces.

By |2018-12-20T09:27:57+00:00 23 diciembre, 2018|2 Comments

2 Comments

  1. MARIA 23 diciembre, 2018 at 2:46 pm - Reply

    Muy buena crónica de 1016 y de Alfred

  2. Baba 28 diciembre, 2018 at 6:45 am - Reply

    Alfred es el capricho de los peces gordos de TVE, por eso fué a Eurovision cuando como artista no fué mas que un imitador del ganador del año anterior. No nos confundamos, Alfred es una gran compositor, pero un pésimo frontman y carente de carisma. Le pueden pintar el ojo como Bowie que no, a mi se me parece mas a Charlie Babbitt en Rainman contando palillos, y es que el jurado casposo de OT que antes no conocía nadie y que te venden el sistema de multinacional o discográfica que lanza al artista cuando en realidad quién maneja la música ya no son las discograficas sino las plataformas digitales es de risa. Endiosan a los cielos a niños de 20 años que puede que tengan potencial en su voz pero 0 vagaje, 0 experiencia, y créeme que los destrozan, ese tipo de comentarios no vienen de Rihanna ni de Stevie Wonder y así cuando salen del programa ninguno se come un mojón. Menos fanatismo y menos endiosar a gente normal, a este chico le queda empezar como quien dice y demostrar mucho si quiere seguir vendiéndose como artista.

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