¿De dónde habrá salido ese mantel que vemos en la publicidad? ¿Quién llena de vida esos escenarios que vemos en pantalla? ¿Quién coloca todo ese atrezzo en los eventos para meternos de lleno? Los departamentos de arte conocen muy bien lo que son las casas de atrezzo. Lugares, a menudo grandes naves, donde por una suerte de síndrome de diógenes de sus dueños, se puede encontrar prácticamente de todo. Casualmente, cuando hablamos con Esteban Aluche, socio de una de ellas, Prop Art, nos cuenta que casi todas las de Madrid se han asentado por la zona de Arganda del Rey.

Esteban nos cuenta que Prop Art fue fundada por tres socios del mundo del departamento de arte en los rodajes. En su experiencia como ayudantes, atrezzistas o regidores ya tenían bastantes colecciones: «Algunos lo llaman diógenes», nos cuenta entre risas que ya tenían tendencia a guardar recuerdos o cosas antiguas.

Un negocio muy antiguo 

El resultado, cuatro años para levantar un negocio duro pero que les ha dado el poder de decir que ya son una de las casas de atrezzo más conocidas de la capital. Él mismo nos dice que entre los compañeros del sector, se llevan bastante bien, incluso con los que empezaron allá por el siglo XIX con el mundo del teatro (Vázquez Hermanos). Sin embargo reconoce que la delantera la llevan otros países como Iglaterra o Estados Unidos: «Allí las casas de atrezzo son realmente como centros comerciales. Algunas hasta tienen escaleras mecánicas. Es toda una industria».

Prop Art, Prop Art, un universo de atrezzo al alcance de todos

A su nave llega de todo, desde escuelas de cine, videoclips, cortos y eventos hasta publicidad nacional e internacional: «Con las plataformas cada vez hay más industria. Abarcamos desde el cliente más sencillo que viene a hacer su corto o videoclip sin productora hasta la productora que viene a hacer la última secuela de «Terminator» a Madrid y nos alquila».

Si el cliente quiere grabar alguna publicidad en alguna casa, siempre va a un concepto más actual, pero las casas de atrezzo suelen entrar en juego cuando la petición va hacia algo más concreto. Un decorado más auténtico que aporta el valor añadido: «Luego tenemos ficticios, cosas realmente rarísimas y puntuales que solo valen para una producción. Tenemos un horno enorme como si fuera de ladrillo y en realidad es ficticio, es de corchopan. Lo ves por la televisión y no te lo crees».

Las series revitalizan el sector en tiempos de pandemia 

Son empresas que van creciendo con el tiempo y al aumentar inventario, toca mudarse, en Prop Art ya lo han hecho hasta tres veces por quedárseles el local pequeño. Situaciones, que se han visto afectadas por la pandemia: «Para mi hay dos realidades muy distintas en el mundo audiovisual. Las series han alcanzado una estabilidad porque han crecido mucho con el mundo de las plataformas. Pero normalmente viene mucho rodaje extranjero en publicidad y eso y los eventos se ha cortado de raíz. Es ahí donde ha bajado». Aluche asegura que son las series las que están tirando del carro y que el bajón en su sector, se ha visto amortiguado por eso.

Reconoce que no es un negocio fácil pero se enfrentan a él con ilusión. Entre sus objetivos a corto plazo, definirse con una seña de identidad: «Si en Madrid hay 6 o 7 casas de atrezzo reseñables cada uno se va especializando en algo. Abarcar todo es muy difícil. Hay algunas que están más basadas en atrezzo de época y nosotros somos más de publicidad e intentamos estar más al día».

Prop Art, Prop Art, un universo de atrezzo al alcance de todos

A pesar de ser tiempos un poco revueltos siguen adquiriendo y han decidido darle una vuelta a su página web para hacerla lo más atractiva y operativa posible. «Apostamos por la digitalización más aún con el tema del covid. Hemos hecho una inversión para habilitar un espacio en el que poder desinfectar productos. El atrezzo sufre una cuarentena, la gente para acudir tiene que pedir cita, cuidamos que no coincidan con otros clientes… por eso ofrecemos a distancia para ganar tiempo y que no sea tan presencial».

No se olvidan tampoco de los que están empezando, con un descuento del 50% para todos esos proyectos más pequeños, tales como los que proceden de escuelas de cine o videoclips o cortometrajes de bajo presupuesto.