Filosofía y cine: La caverna y el amor platónico

Es cierto que en nuestra redacción todos los días podrían ser Día Mundial de la Filosofía, porque de las teorías que se generan en estas seis paredes (sí, tenemos 6) se podría escribir un libro. Pero lo cierto es que se celebra hoy, 15 de noviembre y aunque ya hemos hablado por estas letras de series con reflexiones interesantes, hoy es día para hablar de uno de los clásicos. Un filósofo que podría haber escrito las citas finales de nuestras newsletters porque se le conoce por ser el fundador de la Academia y precursor y adelantado a su tiempo en temas como la ética, la metafísica, la filosofía política, la psicología o la antropología.

“La filosofía es la ciencia de los hombres libres”

Platón

Hablamos de Platón y sus teorías no son tan antiguas como piensan, porque el cine más moderno se alimenta de las reflexiones que en su día se planteó el filósofo. Quizá la más conocida y aplicada sea la teoría platónica de las ideas, por la cual el mundo se explica como un lugar dividido en dos: en un lado las ideas y en otro lado lo sensible.

Así, Platón venía a decir que en el mundo de las ideas es todo perfecto porque está completo y no necesita representación. Sin embargo, cuando el mundo sensible interactúa con las ideas, se produce la catarsis y se crean las formas que son imperfectas y en constante cambio, lo que el ser humano no puede controlar.

De esta teoría se deriva uno de los mitos más conocidos y versionados: el mito de la caverna que representa claramente esta Teoría de las Ideas. El hombre que vive encerrado en la caverna, solo ve el reflejo en sombra en la pared de lo que hay fuera, pero no ve la realidad. El conflicto surge cuando el hombre sale y descubre el mundo sensible.

Por eso, unas teorías tan interesantes ¿Cómo no iban a llamar la atención del lenguaje audiovisual que centra precisamente sus personajes en esta dualidad? Para muestra, un botón, aquí va una lista de películas que deberías ver si estás interesado en la teoría de Platón.

Matrix

Obsesionadas con los mitos y las creencias de diferentes culturas, las hermanas Wachowsky crearon la representación audiovisual de la duda del ser humano entre elegir el mundo sensible o el mundo de las ideas. Los efectos especiales de la película quedan obnubilados por la propia reflexión: “Tu decides qué pastilla quieres tomar”. Aquí, la caverna es la realidad en la que cree que vive Neo, y las sombras, el mundo virtual que tiene que viene ofrecerle Morfeo.

Y no solo es una película filosófica por el guiño a Platón, también incluye otros como la alusión a la dualidad entre la mente y el cuerpo que plateaba Descartes en “.

El show de Truman

Algo muy parecido ocurre con “El show de Truman” que a pesar de ser una crítica sublime al mundo del reality televisivo, también nos muestra la duda del protagonista, que vive encerrado en su caverna y al que de repente se le presenta la oportunidad de ver lo que hay al otro lado.

La habitación

Una película con doble protagonismo en el que el humano que ve las sombras reflejadas en la pared (en este caso en el suelo) es el hijo de la protagonista. Premiada en los Óscar, esta desgarradora historia sobre un secuestro representa a la perfección el mundo imaginario que Jack ha creado gracias a su madre. Encerrados por su captor desde la adolescencia, ella, que si que ha visto el mundo antes, intenta construir ese mundo de las ideas en la cabeza de su hijo. Sin embargo, cuando consiguen salir, será él mismo quien se enfrente a la pregunta sobre lo que es real y lo que no.

Mulholland Drive

Una película cargada de simbolismos y con múltiple interpretaciones. Sin embargo, la única cosa que comparte todo espectador de esta película de David Lynch es ese retrato excepcional de la dualidad. Aquí, el mundo de las ideas y el sensible se mezclan durante todo el metraje de una manera de lo más caótica. La protagonista se pierde a la misma vez que el propio espectador para no terminar ni siquiera de encontrarse al final.

Eduardo Manostijeras

En los últimos años han proliferado películas sobre monstruos en el cine. En su mayoría, dignificándoles y dejándoles espacio para el amor. Sin embargo, si hay un clásico en este género ese es “Eduardo Manostijeras”. Platón no sólo escribió acerca de la teoría sobre los dos mundos, también reflexionó sobre otros temas importantes, como el amor.

De ahí viene también el término “amor platónico”, pero éste no se refiere al tipo de amor obsesivo para el cual utilizamos el término. Lo que Platón quería decir con esto es que el amor implica un equilibrio. Él creía en un amor en el que se pudiese apreciar la belleza en todo su esplendor y sin etiquetas. La película de Tim Burton reflexiona sobre este tipo de amor y lo sirve en un contexto en el que también aborda la sociedad y cómo ésta se obsesiona con las formas, las apariencias, la competencia y los celos por la vida del otro. Ya lo decía el filósofo: “donde reina el amor, sobran las leyes”.

La filosofía es tan infinita como el cine, por eso, hay múltiples película que ahondan múltiples temas filosóficos: El Solipsismo de “Origen”, que defiende que sólo podemos estar seguros de nuestro propio pensamiento y que todo lo demás es producto de nuestra imaginación, es lo que le ocurre al protagonista de la película o el Principio del daño de John Stuart Mills que defiende que cada individuo tiene el derecho a actuar de acuerdo a su propia voluntad en tanto que tales acciones no perjudiquen o dañen a otros. Una premisa que vemos reflejada en múltiples películas de superhéroes como Batman.

Pero como la filosofía es algo que tiene que hacer uno en la soledad de su caverna. Lo vamos a dejar así hasta el próximo 15 de noviembre.

 

Me encargo de la distribución cinematográfica en Begin Again Films y de la comunicación en Arte GB. Estudié Periodismo porque quería algo que me permitiera aprender y compartir lo aprendido; y Comunicación Audiovisual porque el cine es una buena manera de ilustrar la vida. Hace unos años fundé el programa de radio sobre cine “16 Novenos” con el objetivo de unificar ambos campos. Leo mucho, escribo menos de lo que me gustaría y siempre estoy en búsqueda de nuevos retos. Necesito la creatividad casi tanto como un café por las mañanas y no concibo ni el trabajo sin esfuerzo, ni el lenguaje sin ironía.
By |2018-11-14T21:59:33+00:00 15 noviembre, 2018|0 Comments

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