Un auténtico jaque a la vida pasiva. Eso es el chess boxing, una disciplina deportiva que combina el ajedrez y el boxeo. Sí, han leído bien, un juego de mesa y un deporte de impacto.
La idea la tuvo el serbio Enki Bidal, que entre 1980 y 1992 publicó una trilogía de cómics de ciencia ficción titulada Nikopol Trilogy en la que se podía apreciar este concepto.

¿Cuáles son las reglas? Los dos competidores se enfrentan en 11 rondas alternadas, seis de ajedrez, cinco de boxeo. Se comienza con una partida de ajedrez, que se juega en un tablero colocado directamente en el medio del ring. Cada ronda de ajedrez tiene una duración de cuatro minutos. Después de cada ronda de ajedrez, suena la campana, y un equipo retira el tablero de ajedrez para una ronda de boxeo de dos minutos. Los participantes ganan por un knockout, o jaque mate, o si el otro oponente excede el total asignado de 12 minutos para un partido completo en el tablero de ajedrez.

No se crean que esto es una cosa local, el chess boxing es controlado por la World Chess Boxing Organization y es practicado por unas 150.000 personas en todo el mundo, sobre todo en Gran Bretaña, Rusia, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos. El primer campeonato mundial tuvo lugar en Ámsterdam, en 2003, cuando Iepe Rubingh se proclamó vencedor y, de paso, se adjudicó el título de fundador del Chess Boxing.

Lo que está claro es la dificultad que encierra esta curiosa práctica, puesto que en este caso no sólo basta con idear una buena estrategia mental, sino ser lo suficientemente fuerte y rápido para no ser derrotado también en el ring. Un ejercicio de concentración extremo para ser capaz de mover la pieza correcta después de haber recibido varios golpes. Vamos, lo que viene a ser eso que decían los griegos: «cultivarse de cuerpo y mente».