La felicidad se encuentra al final del ovillo

Sobre los beneficios de tejer se ha hablado tanto en los últimos años que legiones de mujeres y algunos hombres ya lo han tomado como una afición que tiene más de terapeútica que de entretenimiento.

Cierto es que el verano disuade de la práctica de esta entrañable actividad, pero señoras y señores, el otoño se acerca y es la hora de desenvainar agujas y proceder a tirar del hilo, o lana, hasta alcanzar la felicidad.

Si usted es de los escépticos que no se deja mover así como así por las tendencias imperantes, debemos decirle que convertirse en un knitter es garantía de calidad de vida.

Quizá ha practicado yoga o ha meditado y ha oído hablar de los mantra…ese soniquete repetitivo que vacía nuestra mente y consigue la relajación entre los neófitos y la elevación entre los yoguis…¿qué hay más repetitivo que echar puntos con las agujas de lana?. La ventaja es que al final además de encontrarte mejor y dar carpetazo al estrés, podrás disponer de, mínimo, una bufanda.

Dicen que la destreza y concentración que se exige a la hora de echar dos del derecho y dos del revés, repercute en una óptima coordinación cerebral, estimula las conexiones neuronales y conlleva a un manejo extraordinario de algunos problemas psíquicos. Además estimula la parte del cerebro encargada de planificar e imaginar, una maravilla.

Cualquier labor manual requiere poner en funcionamiento el sistema motor. Así, está comprobado que el movimiento suave y acompasado de las agujas, produce calor y mejora notablemente los dolores de las articulaciones: artrosis, túnel carpiano, artritis… olvidan sus síntomas en esos ratitos. En el caso de los niños, por ejemplo, les ayuda con la motricidad fina. Tejer les ayuda a ser más ágiles con las manos.

En el aspecto emocional sólo por la constancia, el empeño y la satisfacción de alcanzar un objetivo, se puede decir que tejer vale la pena. Hacer, no lograrlo, deshacer, volver a intentarlo y conseguirlo es una lección que puede aplicarse a cualquier ámbito de la vida.

Y a la hora de socializarnos, sin duda, la excusa de aprender a tejer fomenta nuevas relaciones, nuevas conversaciones y nuevos lugares.

Cómo será esto de tejer que hasta tiene su día marcado en el calendario: 9 de junio Día Mundial de Tejer en Público. Parques, plazas y lugares insospechados son tomados por apasionados de las agujas, hilos y lanas como muestra de lo que son capaces.

A veces acaban forrando troncos de árboles , estatuas o señales de tráfico. Arte urbano, esta vez tejido, son ni más ni menos que los graffiteros del punto.

Y como toda tendencia tiene su lado reivindicativo, no podemos dejar de hablar del yarn bombing o el bombardeo de hilo. Acción anónima ejecutada por la noche que cubre elementos urbanos abominables, para el gusto de estos perpetradores o que por el contrario desean destacar. Protesta en forma de intervención urbana que por el material es ecológica, colorida y absolutamente amable. Si no, vean…

No lo duden, la felicidad se encuentra al final del ovillo. Comencemos a tejer.

Llevo la parte de prensa en ArteGB. Después de 15 años trabajando en este ámbito, las anécdotas se han ido acumulando y ahora tengo la ocasión de dejarlas expuestas como una especie de exorcismo que me haga caminar más ligera. Cuando cuento mis angustias profesionales, por muy rocambolescas que parezcan, es cierto, la vida del agente de prensa es así. Para alguien como yo que sufre hipocondría, los remedios que atenúan la tensioncilla que causa este trabajo son: la contemplación de elementos bellos, la búsqueda de la calma y la degustación de alguna que otra Hendricks, que últimamente disfruto especialmente después de una larga etapa de lactancia prolongada…
By |2018-09-05T08:51:24+00:00 5 septiembre, 2018|0 Comments

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