Tringly: un juego basado en el mundo del vino

Fotografías: Tringly

Si en tu grupo de amigos ya no os quedan preguntas para jugar al “Yo nunca” y buscáis un juego para disfrutar de un buen rato al mismo tiempo que degustáis un buen vino, en Más de Cultura os traemos la mejor opción: Tringly.

Tringly es un juego de cata para mezclar el mundo del vino,  la diversión y los amigos. Una idea con la que disfrutar en grupo, que nació en La Rioja. En Más de Cultura hemos hablado con ellos para que nos cuenten un poco más sobre este proyecto.

 

¿De dónde surge Tringly, el juego de cata?

Tringly surge de la idea de aunar las dos pasiones de un grupo de amigos, los juegos de mesa y el vino. Tras una tarde jugando a la Jenga con unas copas de vino, nos planteamos si podríamos hacer de la cata de vinos un juego, que fuera divertido y competitivo. La idea era empaquetar la sobriedad de una cata en un envase, enviable, con un carácter festivo en plan competición y fue tomando forma hasta el resultado final que es Tringly.

Una vez terminado el proceso de creación del packaging y de los tableros de juego, comenzamos el proceso de búsqueda de los vinos que fue sin duda lo más divertido. Hicimos una criba de vinos de Rioja, crianzas, de un precio asequible para que el juego no tuviese un precio elevado y con características diferentes para adaptarlos a Tringly. Esto supuso un verano muy entretenido catando vinos con amigos que nos echaron una mano en la decisión final.

También teníamos claro que en un principio queríamos colaborar con bodegas pequeñas, que hacen vinos de calidad y a los que podíamos ayudar con un producto diferenciador. Y así llegamos a las 3 primeras adaptaciones con vinos de Bodegas Bohedal, Bodegas Olmaza y Bodegas Bello Berganzo.

¿Cómo funciona el juego?

Para jugar hay que formar tres grupos, lo ideal es competir por parejas ya que permite consensuar las respuestas y crear una dinámica más entretenida. Se abre el envase y se despliega el tablero de juego dejando ver la botella de vino que contiene, y ya se puede comenzar a jugar.

Tringly es una cata de vino completa, que contiene desde pruebas de habilidad, como el descorche, a preguntas sensitivas para descubrir color, olor y sabor del vino que contiene. Todo el recorrido de la cata se realiza a través de sencillas preguntas con opciones de respuesta y las soluciones de aparecen ocultas bajo un rasca.

Los 3 grupos compiten entre si para ver quien es el auténtico Tringly Máster.

¿Ha cambiado el consumidor del vino?

El consumidor del vino no ha cambiado mucho, aunque cada vez la gente está más abierta a probar vino de otras denominaciones y variedades.

En el caso de la gente joven, hay un claro problema de consumo de vino ya que cada vez es menor y es ahí donde bodegas, denominaciones de origen y administraciones públicas deberían hacer un esfuerzo para promocionar el consumo y conocimiento del mundo del vino.

Una de las premisas cuando creamos Tringly era  tratar de acercar a los jóvenes consumidores al mundo del vino de una manera divertida, quitarle esa solemnidad que parece que tiene el hecho de tomarse una copa de vino y poder hacerlo con un grupo de amigos.

¿Hay mucho postureo en el mundo del vino?

Hay el mismo que en otros ámbitos de la sociedad, el problema es si sólo se transmite una imagen frívola. El vino es una industria agrícola, detrás de una botella de vino hay mucho trabajo y eso es lo que se tiene que transmitir. Además, hay toda una cultura en torno al vino, estamos hablando de un producto con miles de años de existencia, que marca las fisionomía de los pueblos, las industrias que se establecen a su alrededor, etc.

¿Cuáles son las reacciones que habéis recibido?

En ese aspecto estamos muy contentos, ya que todo el mundo que juega se lo pasa en grande. A la gente le encanta competir y eso produce situaciones muy divertidas.

Además de la venta del juego, realizamos torneos Tringly en fiestas de pueblos y eventos enoturísticos, en los que se llegan a juntar unas 60 personas catando vino al mismo tiempo. Nos encantan este tipo de eventos ya que nos permiten mezclar grupos de gente de diferentes edades y que interactúen entre ellos en torno a una copa de vino.

¿Por qué un lector que no sabe de vinos debería interesarse y echar una partida a este juego?

Porque no hace falta saber nada de vinos. El juego te va guiando y tú sólo tienes que poner las ganas de pasar un rato divertido y disfrutar. Creamos Tringly para la gente que tenía conocimientos sobre vino, pero sobre todo para aquellos que no habían descorchado una botella en su vida.

¿Dónde encuentran financiación empresas basadas en desarrollar proyectos como el vuestro?

En nuestro caso, hubo una primera inversión inicial propia y después hemos ido solicitando subvenciones para algunos aspectos como la web (www.tringly.es) y el diseño de producto en las líneas de ayudas del Gobierno de La Rioja.

Además, participamos en el I Premio Emprende Haro en el que nos concedieron un segundo premio para nuevas ideas empresariales.

Si miramos al futuro, ¿tenéis en mente nuevos proyectos?

Poco a poco vamos incorporando bodegas para adaptar sus vinos al juego, además de colaboraciones esporádicas que van surgiendo como la adaptación que hicimos este verano de los vinos institucionales de la bodega de La Grajera del Gobierno de La Rioja.

Recientemente hemos incorporado un vino blanco, Florentius de Bodegas Florentino Martínez, que nos permite una mayor diversificación de cata en los eventos.

Además de incorporar nuevos vinos de La Rioja, nuestra idea siempre ha sido incorporar vinos de otras denominaciones, aunque esto es algo que realizaremos paulatinamente.

Aparte de lo relativo al juego, tenemos otros proyectos como la puesta en marcha de una especie de “Scape Room” en torno al mundo del vino y otros eventos para dar difusión a los vinos de Rioja.

¿Hacer calimotxo con vino bueno es un pecado?

El pecado es hacer kalimotxo con vino malo, porque hay muchos vinos de un importe asequible de buena calidad. Cuanto mejor es el vino, mejor es el kalimotxo.

¿Más de cultura y menos de qué?

Menos de nada realmente, no se tiene porque incentivar la cultura restando tiempo de otros aspectos. Además, el termino cultura es tan amplio que es difícil saber que está fuera de él.

Lo realmente importante es que la gente tenga curiosidad por las cosas, ya sea cultura, deporte, política, lo que sea, eso significa que avanzamos como sociedad. La inquietud por aprender es imprescindible.

 

Desde Más de Cultura agradecemos a Tringly su tiempo, y te animamos a conocer un poco más de este proyecto y si tienes próximamente una reunión de amigos, pruebes a disfrutar de la cata con este juego.

Me encargo del Social Media en ArteGB. Estudié Publicidad porque lo que yo quería de pequeña era contar a los adultos microhistorias estuvieran frente al soporte que estuvieran. Me fascina el potencial que Internet tiene para comunicarnos y acercarnos. Por lo que la evolución profesional lógica me ha llevado al campo de la gestión de comunidades online. Creo que la mejor manera de aprender es con las mangas subidas, a base de esfuerzo y haciendo lo que haga falta sin tener prejuicios. Me podría describir como viajera, creativa en proceso, lectora, detective de los pequeños detalles e incapaz de disimular un ataque de risa. Pero lo que más me gusta ser es “la Tía Vega”.
By |2018-09-18T17:43:50+00:00 21 septiembre, 2018|0 Comments

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