Una de las máximas maravillosas del inolvidable actor Antonio Gamero, era ésta: Como fuera de casa, en ningún sitio. La última vez que le vi, cuando su enfermedad daba sus últimos coletazos antes de dejarnos sin su brillante presencia, fue, por supuesto, fuera de casa, en el hotel de no se qué festival de cine.

Adueñándonos, en su homenaje, de una de sus frases favoritas, damos un repaso a hoteles, digamos singulares, donde alojarnos como alternativa a nuestro dulce hogar.


ATLANTIS, THE PALM (DUBÁI)

Para quienes buscan el último rincón de la Tierra donde desconectar y que «prácticamente nadie» les encuentre, no está mal esta opción submarina. No crean, está teniendo tanto éxito que ya existen innumerables propuestas. Unas más caras que otras. Las low cost tienen cierto aire cutre, con restillos cercando las ventanas. Algo impensable en este hotel de Dubái: Atlantis, 5 estrellas, con 27 salas de spa, alta comida internacional y opción a actividades acuáticas. Sobrepasa los 7.000€ por noche. Eso sí, las vistas son inmejorables.


SKYLODGE ADVENTURE SUITES, CUZCO (PERÚ)

Otra opción para desconectar y sea bastante improbable que te encuentren. Esta «cápsula» se encuentra a 400 metros de altura con vistas al Valle Sagrado de los Incas. Compuesta de 4 camas, un comedor y baño, por supuesto, lo difícil es llegar. Lo de rappelar y escalar para acceder a la solicitada cápsula no te lo quita nadie.


IGLU-DORF, STANSSTAD (SUIZA)

Los hoteles-iglú lejos de ser una rareza, están proliferando con éxito. Ubicados cerca del Ártico, por razones obvias, también los encontramos más a nuestro alcance, como éste en Suiza, incluso en Andorra.
Si bien es cierto que la temperatura ambiente en estos hoteles no suele subir de entre los -4º y los 0º, quienes lo prueban aseguran que las camas están tan bien acondicionadas, con sacos de plumón y piel de reno, en muchos casos, que hasta llegan a pasar calor.
Desde luego el spa del Iglu-Dorf en Suiza es absolutamente apetecible.

Si rastreamos un poco encontramos hoteles singulares en cualquier parte del mundo y opciones para todos los gustos. Desde búnkeres nucleares a preciosos faros. Unos ubicados en antiguas tuberías, cercanos al Danubio, eso sí. Otros encaramados en una grúa, como el Crane Hotel de Ámsterdam. O el Propeller Island City Lodge en Berlín, que te da opción de habitación en un pozo o en un ataúd.

Así que ya saben, existen prácticamente todas las opciones imaginables para dormir fuera de casa. Por favor si prueban alguna de las expuestas, no dejen de comentarnos su experiencia.