Vamos, para partirse el culo.

Un libro que según advierten sus propios escritores, puede producir efectos secundarios, los niveles del sentido figurado por debajo de la media y el título, un reto: .

Este arranque con un significado tan literal proviene de un proyecto en el que se vieron envueltos sus actores: Héloïse Guerrier, filóloga hispánica frente al reto de entender las múltiples expresiones descabelladas del idioma español y David Sánchez, el responsable de las ilustraciones tan gráficas del tomo.

Ambos se autoestablecieron el reto de reunir en un libro las expresiones más castizas de nuestro idioma y convertirlas al inglés y al francés para provocar la risa en el lector y, de paso, conseguir resolver los enigmas a los que se enfrenta el estudiante de español que no entiende que narices quiere decir “cagarse en la leche”, “tener una empanada mental” o “hacerse el sueco”.

Son algunas, pero “Con dos huevos” se erige como el gran glosario de las expresiones más conocidas del castellano que, seamos sinceros, son especialmente divertidas cuando uno las intenta traducir a otro idioma al cerciorarse de que, efectivamente, no tienen ningún sentido.

la intención de la broma radica precisamente en eso, en las incongruencias que puede llegar a tener algo cuando se saca de contexto. Como el que en medio de una conversación entiende otra cosa totalmente opuesta y empieza a reír sin saber muy bien por qué.

Un recorrido etimológico ilustrado por David Sánchez, que ha conseguido traducir las expresiones a unos dibujos entre surrealistas y escatológicos cuando en la mayoría se mencionan los genitales o los desechos humanos. ¡Ay, si Cervantes levantara la cabeza!

Probablemente se reiría, como lo hemos hecho todos los que nos hemos recorrido las páginas de ingenio que nos regalan estos dos autores. Sin embargo, en el caso de esta redactora, se echa de menos la expresión que tan bien ha venido a traducir Superbritánico en un “today, I don’t have the pussy for little lanterns”, lo que viene siendo “hoy no tengo el chocho para farolillos”. Ellos mismos han reconocido que ninguna de las ilustraciones planteadas les encajó y que por eso tuvieron que desestimar algunas expresiones que el lector avispado echará en falta.