Eric Vuillard recogió en 2017 el prestigioso Premio Goncourt tras la publicación de su inspiradora novela L’ordre du jour.

En los tiempos que corren, convertidos ya en décadas, de políticos corruptos, mediocres, absolutamente egocéntricos, sin programas de futuro, donde las transacciones de favores con las grandes empresas y los principales bancos son visibles a una población engañada, empobrecida y exhausta, la lectura de El orden del día se convierte en imprescindible.

Eric Vuillard toma muestras de la historia, retazos reales de lo acontecido en Europa en la antesala de la subida al poder de Hitler. El autor marca un hecho concreto en una fecha exacta: 20 de febrero de 1933. Ese día Hitler se reúne con 24 señores, empresarios y banqueros alemanes, que le permitirán llenar las arcas para llevar a cabo su propósito megalómano, delirante y destructivo que, contra todo pronóstico, hará realidad ante la mirada atónita y pasiva de las democracias europeas.

Bayer, Allianz, Opel o Krupp (acero y armamento)-Gustav Krupp tomó notas de aquella reunión, a partir de las cuales este autor recrea el relato… son algunas de las empresas conocidas mundialmente que no dudaron en darle su apoyo económico a la causa hitleriana, incluso -en muchos casos- pudieron aprovecharse de mano de obra esclava judía para su pavoroso crecimiento. Tal y como posaron está recogido en la fotografía que encabeza este artículo. Juan José Millás haría un análisis fantástico de esos rostros y nos descubriría los matices en los que él repara de manera magistral.

El orden del día, El orden del día. Una lectura imprescindible en tiempos de inmoralidad política

En apenas 150 páginas Eric Vuillard compone con un estilo, podemos decir poético, una historia de absoluto terror. Ahonda en el aspecto psicológico de estas personas que más parecen personajes, pero llenos de la credibilidad que da el resultado de la historia. Enmarcados en ambientes aristocráticos, envueltos en el humo de los habanos y las copas finales; inmersos en comidas copiosas y refinadas junto a vinos con denominación de origen y postres suculentos, los amos del mundo abrían la vía del triunfo a un personaje mediocre, ególatra, sádico e imperturbable que dominó Europa, a su antojo, junto a sus esbirros -no menos crueles y dementes. ¿Les suena de algo? No dejen de leer esta novela. Aquel 20 de febrero, la reunión de Hitler con los poderosos industriales alemanes fue secreta, no estaba en El orden del día. Y fue el comienzo del abismo.

Tal y como explica Eric Vuillard en una entrevista:

«Tanto en las escuelas de negocios como en las facultades de Economía, se concibe la economía política como una ciencia desprovista de moral. Se explica que la gestión de los negocios requiere una ausencia de moralidad para ser eficaz. Este pensamiento es el que rige la reunión entre los dirigentes nazis y los empresarios alemanes. Por el bien de sus negocios, aceptaron pactar con los nazis».

 

El orden del día

Eric Vuillard

Editorial Tusquets