Los cadáveres pesan más que los corazones destrozados. Raymond Chadler. El sueño eterno.

El género negro es quizá uno de los más atractivos que existe. Las magníficas novelas policíacas nos sumergen en mundos por donde se entrecruzan detectives, disparos, humo de cigarrillo, seducción, tugurios de mala muerte y expresiones -en el caso de los autores norteamericanos tan estupendas como: necesito 10 de los grandes, viene la pasma, siga a ese coche o manténte lejos, pies planos.

Entiendo perfectamente que haya diferentes querencias según las apetencias del lector, ahí tenemos a Patricia Highsmith, a Dashiell Hammet, James Ellroy o la mismísima Agatha Christie. Entre los españoles Manuel Vázquez Montalbán, Alicia Giménez Bartlett, Lorenzo Silva o Juan Madrid.

El sueño eterno

El sueño eterno

Pero claro, siempre hay un referente, un faro con luz más potente, un grande…y ese es sin lugar a dudas Raymond Chadler.

Tan emblemático como el autor, su personaje inigualable, Philip Marlowe. Detective coleccionista «de facturas impagadas», sabueso, sarcástico, solitario y honesto hasta el extremo. No le falta ni el despacho anticuado, ni el sombrero, ni una botella de whisky en la guantera junto a sus cigarrillos, por supuesto.

De sobra es conocido el carácter literario de Raymon Chadler, salpicado continuamente de figuras retóricas dignas de coleccionismo. Suya es la frase que titula este artículo, y  otras como:

«Era tan discreto como una araña en un montón de nata» o «Cantaba con una voz que ni el whisky había logrado mejorar.»

Debemos decir que el imaginario del género negro ha sido, en gran medida colectivo, debido al cine. Humphrey Bogart y Lauren Bacal siempre estarán vinculados a El sueño eterno. Al igual que Bárbara Stanwyck a Perdición.

Género negro, Los cadáveres pesan más que los corazones destrozados. Oda al género negro.

En cualquier caso, sea formato novela o sea formato cinematográfico, el género negro atrapa sin remedio. A la par, las historias de la mafia, con su propia idiosincrasia, a mí, me cautivan casi del mismo modo. Los Soprano, un clásico entre las series, sigue muy presente en mi memoria y me gusta que así sea.

Pronto el género negro llegará a las salas de cine con La estrategia del pequinés. Una película de Elio Quiroga basada en la novela homónima de otro grande e inesperado -para mi- novelista de literatura negra, Alexis Ravelo. Galardonado y con un importante reconocimiento de crítica y público, ambienta la historia en Gran Canaria, llevando al lector al auténtico estado claustrofóbico que emana de una persecución en una isla.

La película ya tiene fecha de estreno 31 de mayo y la pareja protagonista tiene su aquél: Kira Miró y Unax Ugalde. Las islas canarias dejan de ser un destino vacacional con esta historia que llega para presentarnos su cara más sórdida y cruel. Eso las hará más interesantes aún si cabe. Como todo lo que toca el género negro.