La carrera del artista encuentra múltiples barreras en la etapa creativa. Si se quiere ser músico y no existe el local de ensayo, si este local de ensayo es la propia casa, tenemos un problema con los vecinos. Sobre todo si el músico está especializado en los instrumentos de percusión o de viento.

Por ejemplo en la redacción de Más de Cultura tenemos un vecino que todavía es joven pero parece estar interesado en la flauta. Lo que no sabe es que aunque en el colegio la llamen «flauta dulce», lo que él emite no concuerda con ese calificativo. Pero, que no cunda el pánico, tanto si eres músico como vecino, debes abrir miras y conocer el maravilloso mundo de los instrumentos musicales electrónicos. 

La electrónica nos ha brindado la oportunidad de poder contar con una amplia gama de instrumentos musicales totalmente electrónicos y que tienen la posibilidad de utilizarse con auriculares, para que el sonido que emiten sea silenciado y solamente se transmita a través de ellos.

Si bien es cierto que no son baratos. Por ejemplo, en el caso de la  (uno de los instrumentos más ruidosos), existe la posibilidad de ensayar reduciendo los golpes y utilizar , unos parches de goma que cubren la caja, los platos y hasta el bombo. Los parches reducen el sonido natural de la batería sin impedir practicar cualquier ritmo.

Ahora bien, si el bolsillo lo permite, ya existen las  que nos ahorran este trabajo. Ofrecen las mismas posibilidades que las baterías acústicas, con la diferencia de que permite la utilización de auriculares para que el sonido solo pueda ser escuchado en tus oídos.

Para los instrumentos de viento como la trompeta, los consejos caseros se remontan a tiempos inmemoriales. Colocar una prenda de ropa en la campana, tocar contra un armario abierto para que absorba el sonido, meter la campana en una botella de plástico para que aísle el sonido…

Sin embargo, para estos instrumentos las son la mejor opción. Aparatos que cambian la afinación y el timbre del instrumento. Lo último en tecnología, el modelo de la marca Yamaha, un silenciador que contiene un micrófono en la parte interna de la campaña que permite conectar unos auriculares y escuchar (a pesar de estar silenciado) el sonido real del instrumento para poder ensayar sin temor a que venga la policía.

Son quizá los instrumentos más ensordecedores, pero para los clásicos como el piano, la guitarra o el bajo, cada vez son más las marcas que están apostando por crear estos modelos electrónicos que permiten ensayar con auriculares para no molestar al resto.