Fotografías: Juanjo Marbai (@juanjomarbai).

Llegó con los deberes hechos a la cuarentena y ya tenía el nuevo disco preparado. Sin embargo Ganges (Teresa Gutiérrez) reconoce que no sabe lo que le ha pasado. Un cambio total de registro que deja un poco más a un lado la ambientación sonora a la que nos tiene acostumbrados y que apuesta por las letras costumbristas y cercanas.

Ella, que se define a si misma como una intensita, se mimetiza con los sentimientos que encuentra en los estímulos que la rodean y los adapta para crear canciones. Para mi hay canciones suyas que son como ASMR, y ella me lo confirma cuando me desvela lo que es el Mukbang. Descubro así que, en una de sus canciones, se escucha a alguien sorbiendo fideos. Descubrimos ese cambio de género y aspiraciones que se está gestando estos días y que nos da las claves para entender su nuevo disco.

Los ambientes de tus canciones son fundamentales. Para llegar a ellos, ¿Partes de la letra o del sonido?

Normalmente tengo la canción medio-producida en mi casa y la llevo al estudio para, a partir de ahí, buscar sonidos. Pero me centro muchísimo en los sonidos ambientales. Me concentré mucho más en los sonidos y en este disco me preocupaban más las canciones en sí.

¿Cómo se mantiene esta ambientación en un directo?

Hay lugares, por ejemplo, que te ayudan para que la gente se meta en el mood. Ha habido salas o momentos en los que yo sabía perfectamente que no era propicio y decía: «bueno, yo voy a tirar para delante, pero se perfectamente que la gente no va a entrar en este mood«.

Me acuerdo, por ejemplo, de un concierto muy guay de un festival en Mallorca que toqué este verano y toqué en un patio precioso que había, creo que era un museo. La gente estaba sentada en sillas, había una luz preciosa, reverb natural… Creo que ha sido uno de los conciertos en los que era el lugar más propicio para crear ese ambiente. Se creó una situación muy mágica. Recuerdo ese concierto con mucho cariño.

Hemos escuchado recientemente Hotel en la banda sonora de  Les de l’hoquei ¿Te gustaría componer algo para una banda sonora?

Es un honor total. Me encantaría. De hecho, soy super freaky de las bandas sonoras. Me encantaría componer alguna vez una banda sonora.

Llevo escuchando bandas sonoras desde que era una enana. Sería un sueño para mí poder hacer una banda sonora entera. Me da mucha envidia la gente que hace esas cosas.

Ganges, Los ambientes de Ganges: «A veces da como vergüenza decir que no haces las cosas gratis»

Me gusta mucho la estrofa: “Un día correrás contra todos los que van en la buena dirección”.

Es como estar enamorado, dar todo por alguien que no siente lo mismo y que te trate como una mierda. Justo en ese disco todas las analogías son bastante sobre amor y, sobre todo, amor malo. Y en ese caso, que tú vas a tu bola y algún día encima te salen bien las cosas. Haces lo que te da la gana y encima te sale bien.

¿Se escribe mejor cuando uno está triste?

Totalmente sí. Es que justo en este último disco es como que se me han cambiado todos los esquemas porque ya no estaba triste.

He escrito sobre cosas estrictamente tristes pero el resto, hasta todo lo publicado cuando escribía triste, era más prolífico todo, muchísimo más.

¿Vamos a encontrar temas para bailar en el próximo disco entonces? 

Sí, sí. Increíble.Y tampoco es que lo haya hecho deliberadamente ¿eh? Pero han salido bastante cañeros. Estoy sorprendida, no se qué me ha pasado. Ya lo verás.

400 Millas Norte. ¿Se puede escribir sólo sobre lo que uno ha vivido o precisamente la música nos puede evocar sentimientos aunque no hayamos vivido algo concreto?

Yo creo que no hace falta haberlo vivido. Es como cuando te ves a través de todas las historias de los demás e intentas empatizar. O cuando lees un libro y empatizas con el protagonista.

Creo que lo que hago es ver situaciones que han pasado cercanas o pelis que veo y bebo de ahí y lo hago mío a través de una canción. Esta canción habla de muerte y en parte también me parece lógico que la gente en los conciertos me pregunte si se me había muerto alguien. Pero claro, no se me ha muerto nadie.

Decía Daniel Sánchez Arévalo en estas páginas que para escribir te tienen que pasar cosas. ¿Te ha pasado eso con el último disco?

Sí, yo es que en general soy un poco intensita para todo (risas). Voy viviendo y para mi es como que tengo días que son como una montaña rusa y una cosa que igual no debería afectarme tanto, me afecta.

No sabría decirte algo en concreto, pero si creo que está inmensamente relacionado con la intensidad de estos meses. Ya lo de la cuarentena ha sido de locos… pero ya tenía compuesto todo cuando empezamos.

Si uno presta atención encuentra en tu música sonidos cotidianos. ¿Hay algún sonido que particularmente te encante? 

En Andrómeda, al final de la canción, yo es que soy muy freaky y tengo un guilty pleasure que es ver vídeos de Mukbang. ¿Sabes lo que es?

No lo conozco. 

Pues es como que o te encanta, o lo odias. Una moda en Youtube que empezó en Corea y y ahora lo hacen en todo el mundo. Es grabarse comiendo, básicamente. Con un micro. Es una frikada.

Pero estábamos de coña haciendo el disco, con el anterior productor que tenía, y como los dos somos muy locos de la comida ponía un muckbang de fondo y estábamos partidos de risa. Y entonces, decidimos poner a una de las youtubers que más veo, al final. Casi no se oye y está como filtrado. Se oye como sorbe los fideos.

Ganges, Los ambientes de Ganges: «A veces da como vergüenza decir que no haces las cosas gratis»

En una canción dices que es como si vivieses en una película serie B. ¿El mundo de la música es un poco así a veces? 

Sí, es complicadísimo, pero quiero pensar que cuando te esfuerzas y eres perseverante, funciona.

Lo que pasa es que en determinado número de años la gente se baja del barco porque se desespera y es normal. Creo que la clave es seguir trabajando y tener constancia. Puede que igualmente así no llegues a nada, pero la clave yo creo que es seguir intentándolo.

Creo que hay que tener constancia. Aprender a abrazar los pequeños logros. Soy muy negativa y focalizo para mejorar, pero de vez en cuando me tengo que obligar a pensar en todo lo que he conseguido, porque es muy duro y no hay nada de tradición de ir a conciertos en este país, que es lo principal que nos da de comer.

Es como luchar contra algo gigantesco que encima no está en tu mano. Tú puedes hacer la mejor música pero si al final no te compran entradas es una cosa intangible que no puedes controlar. Por eso hay que animarse con los pequeños logros que pueden ser guays también. Pero sí que es duro.

¿El exceso de lo online está desprestigiando la profesión?

Totalmente. A mi me ha pasado que a veces da como vergüenza decir que no haces las cosas gratis. O, por ejemplo, la gente te da opciones que tienen que ver con donar tu sueldo. A nadie en una empresa se le ocurre proponer que tu sueldo se vaya a donar.

Si me das algo a cambio, como una visibilidad gigantesca, pues me lo puedo pensar pero, aún así, no me parece del todo bien. Es una profesión considerada como de chichinabo.

¿Estás explorando nuevos géneros musicales?

Sí, es un poco más electrónico pero son canciones más locas. Ya no son tan ambientales y las letras son más costumbristas, más de coña. Por ejemplo Boy Love Amor es todo super dramático y super en serio. Hablo desde la seriedad. Pero en estas, hay algunas que son de coña total.

¿Tienes referentes en este aspecto? 

En general ahora todo el panorama la gente está haciendo cosas tipo Cupido. Lo que voy a sacar no se parece en nada, pero igual antes hace 5 años te daba como vergüenza decir alguna palabra simple.

Me acuerdo cuando salió Lo Malo de Aitana estaba la gente diciendo: «madre mía voy a decir una palabra en inglés en mitad de una canción en español, que cringe» y ahora la gente lo tiene super interiorizado y habla con slang español. Antes no ocurría. La gente no hacía canciones hablando como hablaba con sus amigos.

Entonces, creo que hay una corriente en general. Y lo que he hecho ha sido actualizarme un poco. Por ejemplo Adriana Provenza está haciendo ese rollo, Casero, Sen Senra… salvando las distancias, por supuesto, cada uno a su rollo.

Pero las letras un poco más relajadas, hablar más de tú a tú, más joven y más fresco todo y es lo que he intentado hacer yo. Porque creo que el disco anterior era muy denso y quería apartarme un poco de eso. Actualizarme un poco.

¿Te ocurre esto de que te resulta extraño lo que escribiste hace tiempo? 

Sí, yo me acuerdo cuando que me reía cuando les decía a la gente «me encanta esta canción» y me decían: «a ver cuánto te dura». Yo hay cosas del pasado que no puedo escuchar. Me pasa mucho. Porque lo paso mal. Pienso que ahora lo hubiera hecho distinto.

De momento, con este disco que he hecho, desde la primera canción que he hecho lo llevo escuchando en bucle y no me ha pasado. Es que lo que me ha pasado con este último disco es muy raro. Es como si no fuera yo.

¿Más de Cultura y menos de qué?

Y menos de política.