Diana Gutiérrez es un nombre vinculado a los libros. Escribe, lee, traduce, edita con el objetivo de empoderar a las mujeres y a los colectivos marginados, tanto en la realidad como en la ficción. Aprovechamos que esta semana se celebra el Día del Libro LGTBI y el Día del Libro Infantil y Juvenil para charlar con Diana Gutiérrez sobre novelas, referentes, musicales y shippeo.

– En estos días extraños, creo que la primera pregunta debe hablar de cuidarnos entre todos, así que, ¿qué tal estás?

Bien, gracias. Soy paciente crónica y tengo que ir a ponerme un medicamento intravenoso al hospital de vez en cuando: la situación es desoladora. También tengo personas cercanas afectadas por el COVID-19. Espero que al menos esto nos haga entender por fin todo lo que nos da la sanidad pública.

– Ahora entrando en materia, ¿quién es Diana Gutiérrez?

Pues soy una persona que escribe, lee y hace cosas. Nunca paro de descubrir cosas nuevas. Quizás sea el rasgo más evidente: eso y que me gusta empoderar a las mujeres y los colectivos marginados, en la realidad y la ficción.

Diana Gutiérrez: «mi toque personal es contar las cosas a la vez en serio y en broma»

– “Un pavo rosa 1”, “Un pavo rosa 2”, “¡Sí, mi capitana!”, son los nombres de tus tres novelas. ¿Qué tienen en común estas historias?

La bilogía de Un pavo rosa es un romance juvenil entre dos chicas, pero con mucho humor negro y con varios niveles de lectura; en Un pavo rosa se sientan las bases para lo que se desarrolla en Un pavo rosa 2, que es la relación entre ellas dos. ¡Sí, mi capitana! es una novela erótico-fantástica para adultos con sexo muy explícito, acción y aventuras. Lo único que tienen en común es que el romance principal es entre dos mujeres y que son comedias. Y mi toque personal, supongo, que viene a ser contar las cosas a la vez en serio y en broma.

– Como fan de “Un pavo rosa” tengo la obligación moral de preguntar, ¿cuál es tu musical favorito?

¡Qué ilusión me hace esta pregunta! Me encantan The Rocky Horror Picture Show y La pequeña tienda de los horrores (en su versión teatral, con el final original), pero me gustaría que más gente viese Hedwig and The Angry Inch, que no solo es un musical, sino que es una deconstrucción de un musical y tiene una banda sonora increíble. También me lo he pasado muy bien con el reciente La llamada, que además creo que demuestra que no son necesarios muchos medios para crear algo divertido y efectivo.

Diana Gutiérrez, Diana Gutiérrez o contar las cosas en serio y en broma

Portada de Un pavo rosa de Diana Gutiérrez

KAKAO BOOKS: títulos importantes de ficción juvenil que aún no se habían editado en España

– Además de escritora, tienes otro proyecto editorial, del que ya hablamos en Más de Cultura, la editorial KAKAO BOOKS. ¿Cómo se gesta este proyecto?

Se gestó hace años, cuando vi que había una demanda real por parte de los adolescentes de libros con personajes y relaciones LGBT+, pero adaptados a sus experiencias. Estaba cansada de mi trabajo de traductora en la misma empresa, así que reuní unos ahorros y me lancé. Fundamos una editorial dedicada a traer títulos importantes de ficción juvenil que aún no se habían editado en España: Annie en mis pensamientos, Rainbow Boys, Abiertamente hetero… y seguimos.

Tengo que recalcar que no habría dado el paso de no ser porque encontramos una distribuidora, Machado Libros, que confió en la idea desde el principio, porque el problema de estos proyectos es que las personas normales, aquellos que no somos “hijos de”, tenemos un alcance limitadísimo. Y sin cierto número de ventas garantizadas, estos títulos no te los dan, así de claro.

Quería publicar títulos que abiertamente tuviesen contenido LGBT+ porque noté que a los jóvenes les costaba ubicarlos. A veces las editoriales grandes camuflan (o lo han hecho hasta ahora) ese contenido en sus novelas, porque piensan que no les va a hacer ganar puntos entre el público heterosexual, que por lógica es mayoritario. Y luego están las novelas orientadas a adultos acerca de la experiencia LGBT+, que como es lógico, cuando tienes catorce o quince años te dicen lo justo. Tú lo que quieres son brujas y vampiros, y romances superintensos con gente de tu edad y con problemas de gente de tu edad. Y es normal.

– ¿Cómo de importantes son los referentes para el mundo LGTBI? ¿Existen proyectos que acerquen estos referentes a los más jóvenes?

Creo que es muy importante que las personas no estén aisladas (casi me dan ganas de hacer un chiste malo con esto, pero resistiré la tentación). Me parece sanísimo que haya gente que salga del armario públicamente y que haya adolescentes que los sigan, aunque no sean las personas que más admiro.

En cuanto a los proyectos, existen, pero a veces parece que es complicado comunicarlos y que lleguen a un público más o menos numeroso. Creo que hemos perdido buena parte del tejido asociativo que quizás hubo en su momento, y ahora estamos un poco dispersos. Me llama la atención, por ejemplo, que muchos jóvenes han dejado de ir a “bares de ambiente” porque consideran que ya no los necesitan, y casi todos estos bares han tenido que cerrar; pero luego echan de menos conocerse y acudir a actividades en un entorno que te recuerda mucho a lo que era una cafetería o una librería de ambiente. Es que al final no se puede vivir solo de redes sociales. No pasa nada si no te identificas con una manera de no ser heterosexual, pero es necesario buscar a los otros de una u otra forma. Por ejemplo, los entornos frikis, de cómic o de rol, se han convertido en general en espacios seguros y donde creo que muchos jóvenes están encontrando el apoyo que necesitan, precisamente porque acogían a todas las personas que no eran normativas.

Esto entronca mucho con la razón por la que fundamos KAKAO BOOKS. Me flipa que haya muchos jóvenes (¡y no tan jóvenes!) que todavía digan: “¿Pero dónde encuentro libros con personajes LGBT+?”. ¡Amiga, date cuenta! A estas alturas, hay un montón, pero hay que hacer un esfuerzo por buscarlos, porque no siempre te van a saltar a la cara (bueno, a mí sí).

– El mundo editorial está viviendo una época complicada, ¿cómo ha sido tu relación con las campañas de crowdfunding?

El mundo editorial lleva ahogándose desde que lo conozco y probablemente desde mucho antes, pero es cierto que la situación creada por la cuarentena no tiene precedentes y está causando gravísimos daños en el mundo del libro. No sé qué quedará después.

Mi experiencia con los crowdfundings es positiva. Hicimos un Verkami para sacar el primer libro de KAKAO BOOKS, Annie en mis pensamientos, y fue un éxito: tuvimos más de doscientos pedidos y eso nos sirvió para sufragar los gastos de la primera impresión y parte de los gastos generales (derechos, traducción, ilustraciones, publicidad, etc.). Lo único que recuerdo muy fatigoso fue tener que envolver todas las recompensas y, aun así, llegaron sin problema.

Creo que los crowdfundings y herramientas similares pueden ser una buena manera de calibrar los pedidos previos antes de iniciar un proyecto, pero ojo: aquí hay mucho iluminado que se piensan que las editoriales no hacen nada parecido jamás, y qué va. Por supuesto que todos intentamos ajustar la producción a la demanda, pero muchas veces no sabes exactamente cuál va a ser la demanda, porque no todo el mundo participa en un Verkami, hay gente que solo compra cuando ve el producto acabado. Y los crowdfundings no tienen sentido si no llevan aparejados una planificación y cierto trabajo previo.

Yo creo que el mundo del libro tiene que seguir renovándose, pero aquí no se trata solo de poner en marcha crowdfundings y sistemas de mecenazgo, que muchos artistas y editoriales pequeñas vienen usando desde hace tiempo. El público general no se da cuenta de que quienes trabajamos en estos sectores hacemos un esfuerzo inmenso. Hay un par de autores que funcionan y un par de editoriales que tienen dinero, y luego estamos todos los demás. Falta público lector de verdad, del que compra libros y los lee, y falta conciencia social. Buena parte del público no está dispuesto a pagar ni quince euros por un libro que cuesta mucho escribir, editar e imprimir.

Creo que hay mucho egoísmo y una sensación, muy extendida, de que alguien tiene dinero en alguna parte y no nos está cayendo. Yo tengo la teoría de que no hay dinero y que, si lo hay, está tan concentrado en pocas manos que nunca lo veo. Es cierto que estas herramientas nos permiten hacer más cosas a los pequeños en un mundo muy atomizado, pero repito, a ti nadie te da nada solo por tu cara, tienes que saber lo que estás haciendo.

Diana Gutiérrez: «lo malo de darlo todo gratis es que nunca abordamos este problema»

– Siempre nos sorprende ver el precio de las novelas en su formato online en algunos portales a cero euros. ¿Cómo se lleva esta situación como novelista?

Bueno, lo de cero euros es un poco engañoso. Las novelas en Kindle Unlimited son gratuitas, pero solo si pagas una suscripción todos los meses. Luego hay muchos relatos, y novelas cortas, en pago social y similares, que en el fondo es una forma de darlos “casi gratis”, pero al menos le haces un poco de publicidad al autor. Y, por supuesto, hay un montón de fanfics gratis, pero por imperativo legal (aunque lo de las editoriales dándoles un repaso a los fanfics para publicarlos como originales merecería un tema aparte).

Aquí hay varios problemas. El primero es que hay mucha gente, por desconocimiento o ese egoísmo que comentaba antes, que exige que los libros sean gratis, y lo malo de darlo todo gratis es que nunca abordamos este problema. Hace poco pusimos algunas cosas en pago social por tiempo limitado, y los comentarios son para enmarcarlos. “Este me lo quería pillar desde hace un montón de tiempo”, dicen. Pero si normalmente está a tres euros, cariño, ¿de verdad no puedes pagar ni tres euros por una novela, cuando te pagas el Netflix, las birras y los juegos de Steam, por no mencionar cosas como la manicura?

El segundo problema es que tenemos un enorme contingente de escritores con experencia escasa y mucha impaciencia. Yo no veo los relatos gratis como amenaza, pero sí que creo que hay mucho miedo a publicar, o autopublicar, y que no te lea apenas nadie. Veo que la gente se desespera si a los pocos días no tienen cientos de descargas y… qué queréis que os diga. No se puede esperar arrasar si eres un autor desconocido o si, simplemente, escribes para un público reducido. Es como si yo pretendo vivir de novelas como ¡Sí, mi capitana!, que está llena de poliamor, BDSM y temas que sabemos que son supermainstream, ¿verdad? A lo mejor tienes suerte y das con un filón por casualidad, pero no es lo habitual. Hay que ajustar las expectativas, ir poco a poco y valorar el trabajo, el propio y el ajeno.

Diana Gutiérrez, Diana Gutiérrez o contar las cosas en serio y en broma

Portada de ¡Sí, mi capitana! de Diana Gutiérrez

– Además de novelas, sabemos que eres seguidora de shippeos y fanfics. En Más de Cultura somos fans de Luimelia y Croana, entre otros. ¿Cuáles es para ti el mejor shippeo que ha dado el audiovisual?

(Risas) ¡Esa pregunta es demasiado difícil! Desde que salió la nueva serie de She-Ra y las princesas del poder, estoy a tope con Catradora (Catra y Adora) porque son todo lo que siempre he deseado en un shippeo. Me encantan las amigas del alma reconvertidas en enemigas, es superintenso. Pero hay muchos otros. Ahora estoy escribiendo un fanfic en el que por fin narro un romance explícito entre Elena y Lila, las protagonistas de los libros de Elena Ferrante, que también tienen serie en la HBO. El tema de si se atraen o no y cuánto se atraen está presente ya en el original, solo que no se explora; literalmente, Elena llega a decirte que no quiere saberlo. Es curioso, pero las “bolleras de época”, tipo Luimelia, están muy de moda, supongo que porque con este tipo de historias podemos ver cómo ha cambiado la autopercepción de las propias mujeres y cómo se han llevado las relaciones sáficas a lo largo de las décadas. Es bonito e instructivo.

– Aunque parezca complicado pensar en los próximos meses, ¿podrías adelantarnos planes de futuro que tengas?

Espero de todo corazón que KAKAO BOOKS aguante este golpe y que podamos seguir publicando libros con contenido LGBTI para jóvenes. Espero estar bien de salud y poder escribir la segunda parte de ¡Sí, mi capitana!, porque me es casi imposible escribir erótica cuando me encuentro mal. Y si no estoy del todo bien, trabajaré en otros proyectos que tengo pendientes.

– Vamos llegando al final, y comienzan las recomendaciones. ¿Podrías decirnos el último libro, canción, película, obra de teatro, o cualquier expresión artística que te haya emocionado?

Soy un poco caótica con lo que consumo y no siempre estoy al día. La última novela de KAKAO BOOKS que he revisado, y que saldrá en junio, me ha dejado el corazón en un puño. Aparte de eso, veo bastantes series, así que es justo que mencione algunas. Me gustó la adaptación de Drácula en tres episodios de los creadores de Sherlock; se me pasaron volando. También me gusta, y me parece totalmente fuera de pretensiones, la serie Killing Eve, aunque no sé qué fanfics se pueden escribir cuando ya te lo dan todo hecho… Y ya que estamos, debería recomendar la serie de La amiga estupenda de la HBO, pero solo empecé a disfrutarla de verdad cuando comencé a recordar los libros. Son muy curiosos esos libros. En ellos hay un montón de digresiones y cosas que en teoría no deberías hacer como autor, pero la autora las hace y tú te callas, porque te tiene comiendo de la mano desde el principio. Tengo la sensación de que se quedó a gusto.

– En Más de Cultura nos gusta conocer nuevos talentos, así que, ¿podrías recomendarnos a algún talento artístico/cultural que deberíamos descubrir?

Voy a recomendaros a dos ilustradoras que han trabajado con KAKAO BOOKS y que son increíbles: Carmen Ocaña Ordóñez y Paola Garrido Villalba. No tengo palabras para describir lo buenas que son y lo fácil que es trabajar con ellas. De Paola me gustan muchísimo todos sus fanzines y las ilustraciones que hace para un público adulto. Sé que ahora los ilustradores, según con quién trabajen, a veces también están en apuros, así que a ver si les compráis alguna cosita, aunque sea un detalle.

– Nuestra revista se llama Más de Cultura, así que la pregunta es, ¿Más de Cultura y menos de…? 

Menos de postureo.